Soy un puerco, y no giro, soy una criatura que se clava tunas en el cuerpo a propósito, pues se cree que está o muy loco o muy cuerdo como para poder hacerlo con el permiso de nadie. Soy ligero cuando mas solo me veo, cuando más me he cerciorado de que estoy; es decir cuando nadie más ve, ni oye, ni siente, ni respira el silencio de mi miedo más singular... el de oír en las noches el brillo de las luciérnagas, el de oler el riachuelo callejero con los oídos y cagarme de terror creyendo que va a salir el diablo con una pistola a matarme; el de... siempre querer finalizar un poema de buena manera por horrores metafisicos que me conducen a ello.












