Llegó tu...
-Hola linda, Que haciendo? Llegó tu pasote pasito Tu macarroncito de queso Tu fisfirinais Tu arroz en aceite de coco Tu Melao de melón Tu arequipe con limón Tu arepa de choclo con guiso de aguacate Tu todo y tú nada Tu nado y tu tanga Lo que te abraza las nalgas En las noches de parranda Llegó tu ciego y sosiego Tu albur y alborada Tu tremendo chico sin chica Tu nene nadador del nadaísmo cantor Tu Bibibí tu bububú Tu guacamole con papa frita Tu crocancia hecha corazón Tu spaghetti con salsa natural de tomate y cebolla con ajo en aceite de oliva Llegó tu Melo y tu cara; tu caramelo... El tren de las ideas que te susurra besos en la mitad de la almohada Tu ton y tu son; tu tuso con cabellera extensa. Llegó tu despensa. El maniquí con patas de carne que por ti se encanta y se aquieta El que ordeña a las tetas del arcoiris de tus iris iridiscentes El presente y patente pantallazo de rayo azul de albahaca y menta que te tomas cuando te atormentas. Llegó tu nieto de vidas futuras; aquél al que le darás un beso con intenciones Inevitables Llegó tu cebollita caramelizada Tu tertulia; tu hada Llegó tu trueno tu cheque; tu chequeteto El nene de las malas ideas Llegó tu arena; tus pies; y los calambres que te hacen mover esas caderas. Llegó el que te afloja los grilletes de las cadenas El que retumba adentro y también afuera. Llegó tu salvaje corcel; tu alambre de púas; tu cartel de prohibido; los perros dentro del sereno frío y sus ladridos. Llegó tu papaya en leche; tu lechera; el que en la mañana se toca con la muñecas cuando le agarra arrechera. Llegó tu pin pon de cartón sin jabón y sin cara. Llegó tu más caro enmascarador que masca y atasca a sus ideas por los desagües de las laderas. Llegó tu caldera; el que porta las buenas nuevas; el embaucador de las barcas; el que le va no al Barca sino al Arca; de esas nalgas que tanto me impactan... Llegó el terremoto que te agita el culo; el triángulo y el círculo. Llegó tu Pompeya envuelto en candela; llegó tu nodriza; tu machete; tu carriel; tu panela y tu trinchera. Llegó la arista del monte que te desmorona; la tabla la suciedad y la corona; llegó tu pirata; tu parche y tu compinche; llegó el que te clava con sus berrinches. Llegó tu príncipe azul con corbata; con polvo y con nata. Llegó tu liga Pal pelo; tu equipo; tu lastre y tus celos. Llegó el que te levanta la faldita moviendo solo los espejos con pelo de las cejas entreseños que sueñan. Llegó tu lavanda y lavandería; llegó tu pan y tu María. Llegó el que tose con sangre al salivar pa fuera; simplemente porque aturdir a otro lo aterra. Llegó tu especia con espacios; tu estrella; tu candonga tanga y sudadera. Llegó tu perro embaucador; tu plata tirada por los dedos; tu mugre nectar; tu deseo. Llegó el que te sostiene y te da a chupar de sus pezones de hombre; el que te niega su cuerpo por deforme, llegó el que carece de uniforme pero que siempre; no obstante; te succiona la anima falciforme. Llegó el que se pliega y se despliega como un pliegue de dudosa arena; llegó tu niebla; tu carencia; tu resbalarte los dedos por la pierna con paciencia. Llegó el que te escribió todo esto porque si; porque te odia o se burla de ti; llegó el marino; ¿si o que marino?; llegó el destino; llegué Yo.











