Conteo de palabras: 357. Proyecto: Kintsugi Tags: #Q001 + #King Valor: 100 Copos. Advertencia de Contenido: N/A
«my head was warm; my skin was soaked; I called your name til the fever broke».
Recuerdo poco de aquella noche. Los recuerdos yacen en mi memoria, fragmentados en el más complicado de los rompecabezas para el cual no tengo la fuerza de recolectar sus piezas. Hoy mismo no tengo idea de si algún día la tendré.
En un momento me encuentro en casa. No… No en casa; estoy en algún baño. Mi cuerpo está hundido en la bañera y me siento envuelta por el agua caliente. El cabello está adherido a mis hombros. Sin verlo, notó que está flotando en el agua. Mi mirada está perdida y me siento tan fuera como dentro de mi cuerpo. Estoy ahí, en algún lugar.
Hay voces en la distancia. Voces que gritan. Voces que lloran. Dicen tanto y nada a la vez.
Marion. Seguramente aquello gritos son de ella. Ha llegado con disposición a enfrentarse a cualquiera que sea necesario para defender lo suyo y ella sabe hacerlo como nadie.
— ¿Charlotte? En medio de la neblina, reconozco esa voz. Una voz que nunca grita; si lo hace, no es como agresión. Una voz que es baja, erróneamente descrita como tímida. La voz de mi lugar seguro. — ¿Charlie? — dice la voz con más claridad. Es entonces cuando el rostro de Edmund se define frente a mí. Me ha tomado del rostro con el cuidado suficiente, como si estuviera hecha de vidrio. Curiosamente, siento que consigue ver a través de mí; me pregunto si también ve las partes que menos deseo descubra en mí. En ese momento, mi desnudez sobrepasa la expresión física; me siento inútil. Estoy abandonada en la nada aún con esas manos sosteniéndome, con esa voz preocupándose. Sin más, comienzo a llorar.
Instantes después abro los ojos y me encuentro en cama. El edredón pesa sobre mí y mi almohada está húmeda. La bata de baño y un brazo ajeno abrazan mi cuerpo.
— Duerme, Charlie… — murmura su voz en mi oído. Por una vez, no protesto.
Aún así, hay una pregunta que viene a mi cabeza y se disuelve en mis pensamientos mientras el sueño comienza a nublar mi cabeza con una pesadez que no es propia de mi naturaleza…
¿Dónde están los demás?










