-Terrible, así lo defines y es que no hay más palabras que le hagan justicia solo serían similares, siento un escalofrío recorrer por todo mi cuerpo como si de un latigazo de corriente fría se tratase, el frío...como odio sentir frío. El camarero se acerca, me alegro por ello.- Yo quiero lo mismo. No, no tengo hambre. -Te digo con una sonrisa, no tenía pero de tenerla se me habría quitado. Espero que se vaya el camarero y te digo.- ¿Y la chica? -Pregunto porque no sé nada de ella pero algo me dice que algo no va bien no he vuelto a ver más fotos en tu Instagram de ella.
-Sonrío cuando pides lo mismo que yo, y voy a hablarte de la coca-cola, de que no he bebido muchas durante mi misión, pero me haces una pregunta que hace que se me acelere el corazón y se me erice el vello de la piel. Eres mi hermana, suficiente yo para saber cómo siento. Me quedo sin aire mirándote, recordando mi primer post con su foto en Instagram, el mismo que tú comentaste con un "Qué mona", acompañado de un corazón de color rojo. En ese post hablaba de la chica que ve el color gris del arco iris, de la chica que necesitaba unas vitaminas que no podía comprarse, pero sobre todo hablaba de la chica que me estaba robando el corazón. Publicaba mi amor por ella sin darme cuenta de que tú eras una de mis espectadores, aunque no hay nada de malo en desnudarse el alma, y quedar expuesto por algo como eso. Me muerdo el labio inferior ligeramente-. No sé dónde está... -Digo apretando los dedos de mis manos entre sí, manteniendo la postura y trago saliva-. Lo peor de todo es que creo que se subió a esa patera... -Digo sintiendo que no puedo respirar, porque si se subió a esa patera esa noche, puede que sea una de los siete desaparecidos de esa madrugada que nunca acaba.
-Te muerdes el labio inferior ese gesto a veces anuncia no querer llorar pero lo que me dices ese "no sé dónde está" me pone la piel de gallina, tragas salva quizá con bastante fuerza como para hacerte daño. Me dices que crees que se subió a esa patera y siento que mi corazón da un vuelco a falta de lo que intuyo tu respiración.- ¿cómo? ¿Ella estaba ahí? -Pregunto sintiendo tu angustia por eso tomo con mis manos las tuyas.- ¿No puedes intentar saberlo de ninguna manera? -Te pregunto echando mi cuerpo para delante.
-Escucho tu voz, las dos preguntas que me haces, y siento que una lágrima rueda por mi mejilla sin que pueda hacer nada por detenerlo. Lo he pensado desde que supe de esa noticia, pero decirlo en voz alta lo hace todo más real, todo más desesperanzador. El amor se disfrazó para mí y se vistió de Anoona para enamorarme. Trago saliva parpadeando bajando las manos cuando tú las tomas con las mías-. No lo sé... -Digo negando con la cabeza-. Solo sé que en el hospital un compañero me dijo que la había visto junto a Awel y Yiye elúltimo día que estuvo ahí... -Te cuento y aprieto los labios sintiendo las lágrimas rodar por mis mejillas. Vuelvo a negar con la cabeza-. No sé dónde ni cómo buscarla... No tenía teléfono, ni instagram, ni Twitter... No tenía nada, Abigail... -Digo apretando tus manos. Ella no tenía nada y yo no tenía que haberme enamorado de ella. Anoona hizo fácil que me enamorase de ella pero ha hecho difícil mi vida.
Alan y Abigail














