Los orígenes de Snap o el punk/mod al poder.
Todavía recuerdo lo feos que eran los locales de ensayo de Faico en Embajadores, destartalados, y el frío que hacía dentro. Allí ensayaban Burning y un joven y prometedor grupo llamado Sex Museum.
Era otoño de 1986, y cuatro chavales habían decidido que había llegado el momento de emular a sus héroes bajo el nombre Snap. En nómina, básicamente, el revival mod (sobre todo The Chords, y por supuesto The Jam, siempre aparte y por encima), el primer punk en su faceta más power-pop, o sea Buzzcocks, Stiff Little Fingers y Eddie & The Hot Rods y la chispa americana de Ramones.
Pocos medios, apenas una guitarras y unos amplificadores prestados, y Suso, Chema, Jesús y José Angel nos concentramos en generar un bonito ruido. “Boys Of Town”, “Questions & Answers” de Suso, el que más aportaba; y una pequeña maravilla, de intensa rabia juvenil apenas contenida “Emptiness” de Chema fueron la señal de partida, además de alguna que otra versión, como “Understanding” de Small Faces.
Problemas de todo tipo para sacarlo adelante solo superados por la determinación y el entusiasmo. José Angel abandonó, mili en perspectiva (alguien debería escribir un libro o tesis doctoral sobre el daño causado por la filas militares al joven pop español). Luego sería uno de los más brillantes DJs de la escena soul-funk de Madrid, y creador de los magníficos recopilatorios “Improvisto” dedicados a rescatar algunos de los, pocos, hitos de la música negra hechos en nuestro país.
En paralelo a Snap nos dedicábamos a tareas fanzineras. Suso y Chema hacían “Impulsive Youths”, y José Angel y yo “Route 66”, ambos modzines a la vieja usanza, apenas unos folios fotocopiados y grapados. Como curiosidad, decir que los dos primeros números de “Route 66” salieron antes de que la famosa revista “Ruta 66” viera la luz. Sabemos de buena tinta que Kike Turmix propuso ese nombre en el primer consejo de redacción de la revista en Barcelona.
El nuevo batería fue Johnny, un jovencísimo mod de origen inglés de la Alameda de Osuna. Ensayos y más ensayos grabando las canciones al aire en un casete para pulirlas. La marcha de Johnny a los pocos meses demostró que ese era el puesto “maldito” del grupo. Para el primer concierto de Snap en la sala La Gruta de la calle Doctor Cortezo (verano de 1987) entró Pepe, por entonces batería de Sex Museum. El concierto fue un éxito. Abrieron Los Nervios, el grupo beat garajero de Pablo Carrero, luego salimos Snap y cerraron Los Potros de José Lanot. Entre el público gente de Sex Museum, Imposibles y Estragos.
Un nuevo, y definitivo, batería: Pedro, y mi marcha en septiembre por motivos de estudios. Yo era un afín que no cuajé en el grupo. Año y pico más tarde estuve en Beat In, garaje- beat de primera, y mucho después en los inclasificables Crono (considerados padres de Tarántula o Los Punsetes) y Gran Viernes, con su proverbial cachondeo sangrante de España y la “crisis”.
Y aquí llega el punto determinante de no retorno. Entró Edu al bajo y la todo fue para arriba. Con Edu Snap no solo como bajista, sino como cantante y sorprendente frontman. A partir de ahí, con su formación clásica, todo empezó a ir sobre ruedas para Snap. Grabaron su primera maqueta y contactaron con Valle (A&R de Ariola).
Valle les consiguió un contrato de grabación para el sello, y sacaron un mini elepé de 6 canciones del que se extrajeron dos singles. Las canciones estrella eran “En Mi Barrio” (versión de “First Time” de los Boys, otra de sus mayores influencias) y “Sentado en el Parque”. Lo prrodujo Javier Andréu de La Frontera y contaron con la colaboraciones de lujo de Julián Infante (Tequila, Los Rodriguez) y Lanot.
https://www.youtube.com/watch?v=eodYkyG_yAE
El disco no fue un éxito pero hicieron algunas televisiones y sirvieron como punto de referencia para un montón de chavales que luego saldrían a la luz en los tiempos del Brit-pop. En un momento en el que predominaba la escena psicodélica y del garaje, Snap nadaban contracorriente y fueron precedente de la posterior “nueva ola de la nueva ola” y, por extensión, del mismo Brit-pop. Si hubieran salido 6 o 7 años después se lo hubieran comido todo (pienso en These Animal Men o Elástica, sin ir más lejos), pero esto es lo que tiene hacer lo que te apetece sin que te importe nada lo que esté de moda. Les pasó como a The Soft Boys o a The Prisoners, lo tenían y muy pocos se dieron cuenta, pero unos años después llegaron los de Madchester y el mundo se volvió, pues eso, loco.
De las cenizas de Snap (Suso, Chema, más Gerardo y otra vez Pepe) surgieron Radio 77. Prácticamente el mismo discurso que Snap pero mejorado. Mejores canciones y mayor solvencia instrumental. Además de versiones ajustadísimas a los originales.
Suso abrió más tarde la tienda de discos La Caverna, una de las pocas regentadas por auténticos aficionados a la música, y montó los grupos Newman y Lipstick. Hace poco cerró el pub Penny Lane en Lavapiés.
Chema abrió el Supergen (lugar señero del pop madrileño de finales de los 90) y más tarde fue jefe del Nasti. Ahora lleva Casa Filete.
Acaba de salir el LP de maquetas de Snap. Merece mucho la pena, tanto a nivel de diseño de carpeta y folleto interior – con una interesante entrevista a Pedro y Suso y un puñado de buenas fotos- como de música. El sonido no es muy bueno, pero muestra a Snap tal y como fueron, al natural y sin los afeites de Ariola.