LA VERDADERA HISTORIA DE RADIO IPN
Hoy interrumpo mis actividades de madrugada normales (dormir) para aclarar unas cosas acerca de mi relación con “la mejor estación del cuadrante”: Radio IPN.
Para empezar, yo no odio a Radio IPN. Mi salida de la estación fue cordial, a pesar de que tardaron más de un año en darme mis papeles de Servicio Social, a pesar de que rechazaron una propuesta de programa (muy buena) por considerarme “incapaz” de llevar a cabo un proyecto tan grande, a pesar de que le regalé más de un año de mi talento (y mi dinero, obvio) y a pesar de que siempre menospreciaron mis nueve semestres de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
Mis críticas siempre han sido con argumentos y con el respaldo de mi arduo estudio en la UNAM. Pero antes de contarles esa historia, les platico la situación actual: el 95.7 FM es una estación dirigida por una persona a quien no le interesa nada de lo que sucede con ella; la “Productora General”, registrada formalmente como la Secretaria del Director, con carrera en Psicología trunca, no tiene la más mínima idea de las funciones que como Radio Universitaria debe cumplir “su” estación y la quiere convertir en una copia de las muchas opciones en AM y FM que aconsejan a las amas de casa acerca de la limpieza del hogar y mantras para atraer la buena suerte. Mientras tanto, la mayoría de los colaboradores son personas conformistas y barberos que nunca se han atrevido a expresar sus verdaderas opiniones; algunos otros, son talentos desperdiciados en un cuarto ubicado dentro de la ESIME CULHUACÁN.
Siempre tuve muchas cosas que decir, sin embargo, ahora lo hago porque me enoja mucho que Radio IPN ignore los problemas actuales e indignantes del Instituto Politécnico Nacional – aparte de que ya liberé mi Servicio y no me pueden hacer nada -. Pero, ¿saben qué? La estación no se deslinda del tema porque obedezcan a la Dirección del Instituto o al Gobierno, más bien lo hacen porque no saben realizar las cosas: no saben informar; no tienen periodistas para cubrir eventos; no tienen capacidad de análisis, pues siempre le han dedicado tiempo a temas que buscan en Internet y tal cual los leen.
Al final, la estación me robó el corazón, amo con locura Radio IPN, amo con locura el IPN y mis comentarios en la página de Facebook del 95.7 fueron de parte de una radioescucha más, una defensora de los derechos de los alumnos de la Institución.
Y bueno, para finalizar tengo un mensaje para los administradores de la red social: no saben cuánto me hacen sufrir por ya no dejarme comentar nada, en verdad, quiero morir de tristeza por eso. Por cierto: Felicidades por los 20 años de ser la estación desconocida o ignorada del Instituto Politécnico Nacional.
#TODOSSOMOSPOLITÉCNICO















