"secreto" repite, con el ceño levemente fruncido, la distracción la logra gracias al picado de la hierba, el arte de armar un cilindro perfecto, todo eso es terapéutico para el nerviosismo que a veces comienza a hormiguear en momentos de cercanía. "yo no tengo secretos contigo" responde finalmente, soslayando con la mirada y una sonrisa que peca de sardónica. una mentira, una evasiva también. "¿tienes fuego? perdí el mío" pide primero, concluyendo con su obra antes de enfrentarse a facciones femeninas, sabiendo que no puede hacerse el tonto con su interrogante. "hm, no sé si es tan secreto, pero… le tengo algo de miedo a las monjas, ¿sabes? cuando era pequeño estuve unos meses en un hogar religioso antes de un traslado" dice, detalles que le parecen casi insignificantes sobre su crianza. "bien, algo no, les tengo… pánico" se corrige, con una encogida de hombros, una confesión bastante mediocre, a decir verdad. "¿qué hay de ti? seguro tienes algo mucho mejor"