Lo que aprendemos de nuestra propia asesoría
El inicio...
Normalmente una idea de negocio envuelve un conocimiento básico de temas de administración, marketing, contabilidad, ventas y producción.
Esto, para cualquier persona que haya tenido un acercamiento previo a dichos conceptos, no representará mayor problema más que el tratar de expandir más su aprendizaje y aplicación. Sin embargo, para otros, cuyo enfoque ha sido sesgado debido a sus propios intereses lo encontrarán un tanto más complejo y tardado de llevar a cabo.
Es por eso que hoy día, se presentan muchos comentarios acerca del valor como tal de un plan de negocio, no desvirtuando su relevancia, mas si su posición ante el correcto planteamiento de un modelo y sobre todo, de un producto (contenido, servicio, artículo...).
Dentro de las experiencias que hemos podido recabar desde el inicio de esta iniciativa, las del presente año han sido bastante ilustrativas para poder ampliar la visión de muchas otras, siendo el ejercicio de la asesoría una de las áreas que más nos han ayudado a construir detalladamente lo que queremos ser.
Nos hemos topado con una amplia gama de personas que nos hacen replantear nuestros objetivos y aprender del dinamismo que el aprendizaje constante nos deja. Tratamos de que en cada situación llevarnos una enseñanza que ayude en la construcción de un mejor servicio. Tenemos pivots frecuentes para poder diseñar de la forma correcta una mejor propuesta de valor que nos logre brindar una mayor certeza de lo que estamos haciendo: nos convertimos en clientes para brindar servicios; no hay otra manera de verlo.
En la práctica del asesoramiento a emprendedores, nos hemos topado mucho con el desconocimiento de ciertos temas elementales para su construcción, mismo problema que se vuelve recurrente en el mexicano común: con tal de comenzar a ver cristalizado un beneficio (propio, no precisamente hacia el cliente) dan inicio a sus operaciones sin un fundamento previo o una estructura bien definida, que a la larga, si funciona el negocio, mejorarán la ejecución; sólo si funciona.
Muchas veces, el aventarnos al ruedo y mejorar sobre la marcha sólo lleva a dolores de cabeza. Mismos que no se compararían con aquellos que se hubiesen dado de haberlo planeado "bien" (porque aún así existe siempre un riesgo de por medio) desde el comienzo. Esto nos ayuda a preveer situaciones de un modo controlado y estratégico y no estar apagando fuegos o tapando hoyos.
Ahora, existe también otra cuestión: el dejarse llevar por impulsos, por muy buenos que sean y por más fundamentados que parezcan tampoco llevan al éxito inmediato. Requieren de mucho trabajo de depuración y de desarrollo para poder brindar algo concreto fuera de la idealización. No todos son Facebook.
Si bien, el mensaje de estas líneas radica en la importancia de una planeación previa, no pretende exponer que esto tarde. Es decir, mientras mejores bases tenga la idea o el concepto a desarrollar y se sepa a ciencia cierta qué es lo que se quiere, más fácil resulta la abstracción y conceptualización que dan pie a la ejecución. Si bien, tampoco podemos definir cuánto tiempo puede llevar este proceso, la misma tarea previa nos indicará cuánto debemos esperar o cuánto debemos tener listo antes. Evita caer en la parálisis por análisis.
Todo esto aunado a las circunstancias del entorno, el mercado, el clima, la ubicación, etc. en fin: se juega a controlar la teoría del caos.
@jormax23








