Mi mamá me cortaba el pelo, muy mal, cuando era niño. Me dejaba “chomporoco” pero fue hasta que entre a la adolescencia que le dije que ya no me lo cortara y busqué un barbero.
Cuando empezamos a cortarle el pelo a Diego me acordé de lo mucho que yo jodía cuando me lo querían cortar a mí. No me quedaba quieto, me rascaba y giraba la cabeza repentinamente..
Ahora, no puedo ir a la barbería, así que toca probar suerte de nuevo. A mii papa le encantaba que ella le cortara el pelo, y pensándolo bien, no quedaba tan mal el viejo. Siempre me queda la opción de raparme si no me gusta como quedo.
(vos me decías que no te gustaba cuando me acababa de cortar el pelo.. que lo preferías largo y desarreglado..)