Qué te voy a decir que ya no sepas tú me siento muy perdida y me encuentro, por momentos, con tu luz. No sé demasiado bien cómo he llegado aquí y si te soy sincera, prefiero no pensarlo. Podemos repasarlo, si quieres, te enseño cicatrices, te explico el recorrido, de cómo han terminado tus acordes con los míos. No te puedo mentir y la verdad es que me da igual, aún me duelen los recuerdos, tengo heridas por curar, pero te muerdes los labios y se empiezan a cerrar; pégalos contra mi cuello a ver si dejan de sangrar. Te doy un día, o te doy dos, pero va a faltarte tiempo, aviso, aún me dan miedo las noches y me abrazo al compromiso. Cada barrera que pongo, cada ladrillo, tiene un nombre, un apellido, pero luego me sonríes y sonríen mis latidos. Me entretienes a la pena y me olvido de que hay frío, vas derribando muros y cantándome estribillos, vas rascándome coraza sin que lo haya consentido. Y no te he llevado de cena, ni me he acostado contigo, ni te he sacado a bailar, ni te has dormido en mi ombligo. Y aún así, hoy hay más luz si me imagino contigo, y la tabla que me salva es haberte conocido. Y no quiero más amores, no quiero más, no los pido, me conformo con tus ojos, aunque sean compartidos, me conformo con tus peros, porque lo hemos conseguido, que a cada uno de ellos, los cierre un punto y seguido.