por medio de estas letras estoy buscando refugio de mi mismo, de un dolor permanente y agobio insistente.

seen from United States

seen from Australia
seen from Vietnam
seen from China
seen from Vietnam
seen from China

seen from Türkiye

seen from United States
seen from Hong Kong SAR China

seen from United Kingdom
seen from Italy
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Austria
seen from China

seen from United States
seen from United States
seen from Saudi Arabia
seen from China
por medio de estas letras estoy buscando refugio de mi mismo, de un dolor permanente y agobio insistente.
Solo piensan que paso horas entre páginas, que me pierdo en letras como quien mata el tiempo, que los libros son solo un gusto pasajero, un pasatiempo más. Pero no saben, no sospechan, que cada palabra me sostuvo cuando la vida quiso derrumbarme. Que esas voces que habitan en las páginas fueron los brazos invisibles que me recogieron cuando no había nadie cerca. Que cada historia me prestó un latido, una razón pequeña para seguir, aunque yo ya no quisiera hacerlo.
Creen que leo porque me entretiene, porque disfruto del silencio de la tinta y el papel, pero en realidad yo leo porque ahí aprendí a respirar sin asfixiarme. Nadie imagina que me senté tantas veces con el alma rota y encontré en esas líneas un refugio que no juzgaba mi tristeza, ni cuestionaba mis miedos, ni me pedía explicaciones. Los libros nunca me exigieron nada, simplemente me ofrecieron mundos nuevos cuando el mío era insoportable.
A veces sonrío mientras paso la página, y parece simple, parece banal. Pero detrás de ese gesto hay cicatrices que se hicieron soportables gracias a personajes que me enseñaron a resistir, a párrafos que me regalaron sentido cuando lo había perdido todo. Ellos no lo saben. Solo ven un hábito, una manía, un gusto extraño. No saben que si sigo aquí, respirando y fingiendo normalidad, es porque entre las letras encontré la manera de no rendirme.
Los libros no son solo mi compañía; fueron mi salvación. Y aunque nadie lo entienda, aunque nadie lo pregunte, la verdad es que sin ellos yo ya me habría hundido en el silencio más profundo.
Por fin te encontré, por fin te tengo entre mis brazos y encuentro mi tranquilidad entre los tuyos. Eres mi refugió, mi alegria, mi compás, estando contigo no me hace falta nada. Te amo.
Liz Campos 01062021