" _Para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo_ ."
*Salmos 113:8*
Gloria a Dios que nuestros privilegios espirituales son del orden más alto. " *Entre príncipes* " es un lugar selecto de la sociedad. En verdad, nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Si hablamos de sociedad selecta, ¡no hay nada como esto! Somos " *linaje escogido, real sacerdocio, nación santa* " (I Pe 2:9), " *se han acercado... a una asamblea gozosa, a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo* " (Heb 12:22-23). Los santos tienen audiencia en la corte: los príncipes son admitidos por la realeza. El hijo de Dios tiene libre acceso al atrio interior del cielo. " *Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu* " (Ef 2:18). El escritor nos dice: " *Así que acerquémonos confiadamente al trono de la Gracia* " (Heb 4:16). Hay riqueza abundante entre los príncipes, pero ¿qué es la abundancia de los príncipes comparada con las riquezas de los creyentes?, pues: " *todo es de ustedes... y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios* " (I Co 3:22-23). " *El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas* ?" (Ro 8:32).
Los príncipes tienen un poder peculiar. Un príncipe del imperio celestial tiene gran influencia. Empuña un cetro en su propio dominio, se sienta en el trono de Jesús pues: " *ha hecho de nosotros un reino, sacerdotes al servicio de Dios su Padre, a él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos!* " (Ap 1:6). Reinamos sobre el unido reino del tiempo y de la eternidad.
Los príncipes tienen un honor especial: desde la posición de eminencia en la que hemos sido colocados por la Gracia, podemos mirar a todos aquellos que han nacido con una posición de nobleza terrenal. Pues, ¿qué es la grandeza humana para esto? " *Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales* " (Ef 2:6). Compartimos el honor de Cristo y, comparado con este, los esplendores terrenales no son dignos de tener en cuenta. La comunión con Jesús es la gema más valiosa que jamás haya brillado en una diadema imperial. La unión con Jesús es una diadema de belleza que brilla más que todo el resplandor de la pompa imperial.
Bendiciones Linaje Real y Celestial!!!😇🙏












