-¿Puedes, por favor, irte a ser estúpido a otra parte?
-Lo haría si pudiera, preciosa, pero sé que estás deseando estar conmigo.
Giré la cabeza, dejé de mirarlo y seguí leyendo. No merecía la pena. Tan solo era Ray, el popular e imbécil Ray, creyéndose, como siempre, irresistible. Lo conocía desde que era pequeña y siempre había sido así. Era mejor ignorarlo.
Sin previo aviso, alguien me quitó el libro de las manos.
-¡Eh!- me quejé- ¡Devuélvemelo!
-En cuanto me prestes un poco de atención, bonita, yo soy mucho más interesante que este libro.
-Lo dudo mucho-murmuré.-Ahora dame el libro o…
-¿O qué? ¿Te pondrás a llorar?- añadió con tono burlón.
-No, devuélvele el libro o te las verás conmigo.- Dijo un chico rubio, alto, de piel clara y ojos color miel.
-¡Awwww, que típico! La chica está en apuros y el caballero andante viene a rescatarla.
-En realidad, yo solo te he pedido que sueltes el libro, tu relación con esta chica me da un poco igual- Y tras la cara de confusión de Ray, añadió- De la forma de la que lo estás cogiendo estropeas las páginas, y es una edición preciosa.
-Mira, puedes quedarte con el estúpido libro, ya me da igual.- Dijo con desdén tirándome el libro y marchándose.
-Gracias.- conseguí decir.
-No hay de qué. Es una edición de coleccionista de uno de mis libros favoritos, no quería que ese inútil la rompiera. Soy Pepe, un placer.
-Yo…yo soy Ana- articulé entre tartamudeos.
-Mmmmm, ¿Ana, eh? Sip, definitivamente nos falta una opinión femenina en nuestro grupo. Unos amigos de mi novio y yo estamos allí sentados- dijo señalando una parte del parque en el que nos encontrábamos-¿Te vienes? Alguien que tiene tan buen gusto literario, no puede ser mala persona.
Algo en su sonrisa me dijo que era sincero, que no me tomaba por tonta y que no me veía incapaz de haber salido de esa por mi cuenta.
Al llegar allí, me presento a un pequeño grupito de gente. Gente diferente, gente divertida, gente a la que no le importa hacer el ridículo. Locos. Sí, quizás esa sea la palabra que mejor los define, a ellos, a los que, a día de hoy, se han convertido en mis mejores amigos. Solo somos un grupo de locos sin nada en común, excepto ese punto de inmadurez que nos hace ver la cordura como el mayor defecto del ser humano.
Gracias a un simple libro, pude conocer a las personas que me complementan, mis confidentes y las personas que más quiero en esta vida. Ahí me di cuenta que un libro es más que papel, son más que palabras, y mucho más que historias. Son mundos completamente distintos, son todos esos mundos de los que nos hablan cuando somos pequeños, y, quien consigue descubrirlos, encuentra algo más que una vía de escape, encuentra un lugar donde refugiarse y una excusa para conocer a alguien más, algo de lo que hablar. Simplemente encuentra su sitio, y eso, queridos lectores, no lo hace cualquiera.
Pd: este es un pequeño relato improvisado que escribí hace un tiempo, no es muy bueno, pero pensé que debía publicarlo. Si alguien quiere que haga algún relato con una temática concreta o que tenga una frase especial, hacédmelo saber, acepto sugerencias. Sin nada más que añadir, este unicornio se despide. Besitos de unicornio ^^








