(...) Y finalmente, horas más tarde, tras el dudoso ensayo de ascesis imposible que a veces llamo cena, Schopenhauer me conduce renqueante y roto hacia la cama, murmurando memorables últimas palabras que el gran Will Shakespeare utilizó mucho mejor que yo:
To die, to sleep - To sleep, perchance to dream...
Eterno retorno | Roger Wolfe


















