Cada día me doy cuenta que las religiones y orar no hacen cambiar a las personas, no se puede generalizar, pero tal vez así lo creo por las discusiones sin sentido en las que me encuentro inmersa casi a diario.
Se genera un cambio personal porque se trabaja en ello, se realiza la tarea exhaustiva para crear un cambio íntimo y así reflejarlo al mundo exterior. No se puede simplemente desearlo, pedirle a “Dios” que nos ayude a ser mejores sino contribuimos con algo de nuestra parte, quedarnos esperando el cambio por obra y gracia del ser supremo de Nada servirá.
Crear una renovación personal requiere de corazones amorosos, sensibles, sencillos y comprensibles, abiertos a los devenires del cambio del nuevo resurgir.










