Historia de la relación entre la investigación científica que utiliza seres humanos y la ética
El tema de la ética en investigación en animales y con seres humanos emerge en la bioética actual con renovado interés, tanto por el expansivo crecimiento de la actividad científica con seres vivos, como por las complejidades del análisis ético destinado a regular este quehacer.
Historia de la relación entre la investigación científica que utiliza seres humanos y la ética
La Ética es aquella parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. Los actos humanos son esencialmente libres. Ello implica conocer lo que se hace, por qué se hace y las circunstancias en que se hace. El acto médico es esencialmente un acto que involucra a seres humanos. Y es en él donde la historia muestra una clara relación con la ética.
El Médico Griego Hipócrates: sugirió muchos siglos antes de Cristo, que hay normas éticas relacionadas con la atención médica de los sujetos enfermos, de el se sintetizó el llamado “Juramento Hipocrático”. Se trata de un conjunto de normas éticas que regulan el acto médico. En él se sostiene: “Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia”. “A nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada”. “Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza”. “Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras...”
A pesar de la existencia conocida de estas normas, en la Alemania Nazi, un grupo de 200 médicos nazis realizaron experimentos con seres humanos detenidos en los campos de concentración, sin considerar los normas éticas mínimas ni los derechos de esos seres humanos. Estos experimentos corresponden a tres líneas de investigación: raciales, tratamientos médicos de heridas de guerra y experimentos de sobrevivencia y rescate. Terminada la Segunda Guerra Mundial, los excesos exhibidos por los experimentos realizados por los médicos nazis motivaron la elaboración del Código de Nüremberg, sobre “Normas éticas acerca de experimentación en seres humanos”
Los casos más emblemáticos son:
- En 1963, en el Jewish Chronic Disease Hospital de Brooklyn, se realizó experimentos en ancianos a los que se les inyectó células tumorales, sin su consentimiento.
- En 1965, en el Willowbrook State Hospital de Nueva York, se inyectó el virus de la hepatitis viral a niños discapacitados.
- En 1933 comenzó un estudio que sólo se finalizó en 1973, sobre la historia natural de la sífilis, en Tuskeegee (USA) en que un grupo de sujetos negros con sífilis NO fueron tratados, a pesar de que se conocía el tratamiento para la afección y habiéndose malinformado a los sujetos de que estaban recibiendo el tratamiento apropiado.
- En 1969, se realizó el Estudio de Nutrición Vanderbilt, de Hagstrom, en que un grupo de mujeres embarazadas recibió sin dar consentimiento un cocktail con hierro radioactivo carente de valor nutritivo.
Potter visualiza un peligro de supervivencia de todo el ecosistema por la ruptura entre el saber científico y el saber humanístico, planteando que la solución para ello es el establecimiento de un puente entre la cultura científica y la humanista. Este puente es la bioética, cuyo objetivo primario es enseñar a usar el conocimiento en el campo científico-tecnológico “knowledge how to use knowledge”-. Potter plantea que la bioética debe unir los valores éticos, no sólo referidos al hombre sino a la biósfera, con los hechos biológicos para permitir la supervivencia del ecosistema.
Bioética es la aplicación de la ética a las ciencias de la vida. se trata del estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, examinada a la luz de los valores y de los principios morales.
Existen varios tipos de Bioética tales como:
La bioética general que se ocupa de los fundamentos y los valores originarios que sustentan la ética de la vida y sus fuentes documentales, así como de la utilización de microorganismos y los animales y plantas; la bioética especial que se ocupa de los grandes temas en el terreno médico y biológico; la bioética clínica, que examina las conductas de la práctica médica concreta y en los casos clínicos los medios correctos para desarrollar una conducta acorde a dichos valores, la bioética en investigación biomédica, preocupada de la experimentación con seres vivos; la bioética ecológica que fuera central para Potter.
La bioética principialista: se fundamenta en los siguientes principios:1) Principio de autonomía, basado en que los individuos poseen la capacidad de deliberar y actuar en consecuencia, 2) Principio de beneficencia, la investigación sólo debe realizarse cuando se estime que los beneficios del estudio sobrepasarán los riesgos, y que los resultados contribuirán al bienestar del individuo.
3) Principio de no maleficencia, según el cual toda intervención ha de tener riesgos que no excedan lo razonable, sean conocidos y debidamente tratados. 4) Principio de justicia que establece que “todas las personas tienen derecho a igual calidad de salud”. A esta tétrada principialista se agrega el requerimiento de confidencialidad que surge en la ética médica desde el juramento hipocrático.
La bioética personalista: se basa en la persona humana y su bien. Corresponde a la expresión de una reflexión racional sobre la persona humana en su dimensión física y espiritual, y que es el centro de la actividad biomédica como sujeto y objeto de la misma. Este modelo asegura una óptima relación médico paciente, en que el eje es el bien del paciente en una relación de confianza y de respeto. Incluye la información y participación del paciente en las decisiones.
Animales de Experimentación
Si bien la investigación con seres humanos posee un marco referencial bioético bastante amplio, los aspectos bioéticos involucrados en la utilización de animales de experimentación en la investigación científica son más recientes y más circunscritos. Estos aspectos bioéticos cobran inusual connotación pública por parte de distintos movimientos sociales, entre los que destacan las agrupaciones ecologistas anti-viviseccionistas. Ellas sostienen la prohibición absoluta de usar animales de experimentación, lo que ha traído serios conflictos con la investigación biomédica que requiere de la realización previa de ensayos experimentales en animales, antes de ser realizados en seres humanos.