Dimitri:
¡Que tal! He estado meditando los últimos minutos sobre si debería escribir esta carta o no, y definitivamente mi indecisión no tiene nada que ver con que no tenga nada para decirte, más bien se involucra con lo pésima que soy para estas idioteces, y con el temor de que te lo creas tanto que termines irritándome después.
¿Alguna vez has tenido esa sensación de que quieres golpear con alguien todo el rato y al mismo tiempo estar con él/ella? Me pasa contigo. Tienes una personalidad que por ratos logra atraparme, ciertamente me intriga el misterio que rodea tu persona. Físicamente, me pareces sumamente atractivo, pero ¿a quien de la universidad no? Existe algo en tu forma de hablar que me dan ganas de hacerte desaparecer, ese sarcasmo y reserva impregnados en tus oraciones, pero al mismo tiempo me da la sensación de querer escucharte todo el rato.
Temo que si sigo escribiendo termine ridiculizándome más, hasta la próxima carta.
Tu nuevo dolor en el trasero, Bubbles.












