Este post lo pongo porque hay mucha polémica sobre los ecologistas, el limpiar los cauces de los ríos y todas esas cosas.
Advierto que no soy un experto en estas cosas pero leo mucho y saco conclusiones.
Creo que se entremezclan tanto las cosas que al final es un barullo.
1.- Ser ecologista y tener conciencia del planeta en el que habitamos lo considero muy bueno. Ser un ecologista radical ya es otra cosa muy diferente, y suele pasar que roza el ridículo, más cuando se habla de oídas y no por conocimientos. Si hay subvenciones por detrás, ya no te digo.
2.- Por lo que escucho a verdaderos expertos: Mantener los caudales de los ríos limpios de maleza es un error, porque acelera más la velocidad de la corriente y puede causar más catástrofes. Las raíces de árboles y malezas desaceleran esa velocidad. Entonces, ¿Cuál es el problema?, el problema está en que esas cañas de las que todos hablamos, no son autóctonas, (se llaman arundo donax) , crecen como una especie invasora y en un clima y circunstancias que no les corresponde, y por eso no llegan a desarrollar unas raíces lo suficientemente fuertes como para aguantar las corrientes, se desprenden con facilidad y son arrastradas por el agua produciendo atascos que pueden derribar puentes y otras estructuras.
Por eso todo esto es una historia de la nueva estupidez. Los políticos les hacen caso a gente que no tiene ni puta idea porque temen perder votos y llegan a extremos tan absurdos de prohibir a los campesinos (aquí, en Valencia) de utilizarlas para simples guías de las tomateras. Para más absurdo, ¿Sabéis cuanto cuesta quitar un kilómetro de esta maldita caña?, un millón de euros.