NUESTRAS HIJAS NO SON NOSOTRAS Cuando nuestras hijas están en problemas, es fundamental que recordemos que somos personas distintas. Puede que sea difícil para las madres, debido a nuestro lazo invisible con nuestras hija. Sin embargo, la fuerza de nuestra conexión se debilita cuando percibimos las luchas y los fracasos de nuestras hijas como nuestras luchas y fracasos. Cuando mis sentimientos, mis preguntas y mis temores toman el control, pierdo la capacidad de criar desde una realidad sabia y centrada, que se interesa por mi hija y tiene compasión por sus luchas. Las muchachas en crecimiento son irritables y reservadas. Es normal. Cuando en respuesta nos volvemos irritables, se obstruye nuestra capacidad de comunicarle a nuestras hijas los mensajes que las ayudarán a crecer hacia la madurez emocional.
Tomado del Libro
" Mamá ¡Detesto mi vida! "
Por Sharon a. hersh












