Conversaciones y un ciberpoema con Roberto Alifano
Amigo de Borges, Neruda y Parra, lleno de experiencia y humildad, el poeta Roberto Alifano nos brinda algunas definiciones sobre la POESÍA en tiempos de pandemia.
1- ¿Qué es la poesía? ¿Para qué sirve la poesía?
Sin dejar de ser una manifestación de la belleza y del sentimiento estético que se expresa a través de la palabra, poesía es lo distinto al lenguaje convencional. Esa sería una definición. La otra es, como quería Platón, “esa cosa liviana, alada y sagrada”, que más que una definición parecen los versos de un poema. Yo sigo pensando que la poesía es un hecho estético; es decir, que la poesía no es un poema en sí mismo que puede ser bueno, malo o regular. Viene luego lo que nos brinda el poeta; distinto en cada caso, pero es esencialmente su emoción, su deslumbramiento y su visión de los seres y de las cosas. ¿Para qué sirve? Yo creo que para emocionarnos. En un terreno más práctico y para los que carecen de sensibilidad, para nada. Es algo que no cotiza en el mercado, como quizá sí cotiza la novela. Un libro de poema nunca entra en la categoría de best-seller. Para ser sincero, muy poca gente lee poesía. Es un poco la Cenicienta de la literatura.
2- Cómo ve la poesía en estos tiempos, en relación a la escritura, lectura y difusión, ¿hubo cambios? y si los hay… ¿fueron para bien o mal?
La veo bien, como siempre de pie y haciendo acto de presencia. Sobre todo es conmovedor ver como mucha gente que escribe poesía gasta sus ahorros para publicar su volumen. Ahora bien, en un terreno más íntimo, si sentimos placer, si sentimos emoción al leer un texto poético significa que está viva. El hecho de que sigamos leyendo a Horacio y a Virgilio, a Quevedo y a Góngora, a Neruda y a Borges es algo maravilloso. Me dirán que todos no son lectores de poesía. Es cierto, pero eso siempre ocurrió y para nada modifica las cosas. Hay quienes seguimos leyendo a esos maestros y nos regocijamos con eso y con muchas cosas que se escriben en estos días. Sí, hubo cambios y los seguirá habiendo, pero es natural que así sea. El arte de la literatura es una cosa viva, siempre en movimiento. Eso es lo saludable, y es para bien, yo creo.
3- ¿Cómo aparece la poesía en su vida?
De manera menos prevista que esencial. Yo creo que se nace con sensibilidad, es una virtud o un don natural; no de todos, por supuesto. Después la necesidad de expresarnos nos lleva a escribir versos. Y esa motivación puede ser una puesta de sol, enamorarnos de una compañerita del colegio, la muerte de un amigo o la presencia de un sueño que nos estremece. En mí se fue dando a través de los sueños y con la llegada del amor, con su descubrimiento. La poesía amatoria es una marca que llevo desde que escribí mis primeros versos dedicado a la belleza de unos ojos que me cambiaron la perspectiva del mundo. Creo que se me ubica o clasifica como un poeta del amor y eso me satisface.
4- ¿Cómo surge la escritura de un poema? ¿qué le pasa a usted en la vida, que lo lleva a escribir un poema?
Sentir primero la inminencia de una revelación que está a punto de producirse, pero que no se produce. Si se produjera, el hecho poético dejaría de tener misterio. En ese espacio está la metáfora que da sentido a la palabra poética.
Open Source software por Roberto Alifano
Donde todo es del aire y del misterio,
no sé si como verso o como prosa,
jubiloso y triunfante en mis mensajes,
sobrevuelo el Planeta en un WhatsApp.
Soy hombre de internet a cielo abierto
-¿Está bien, está mal, es el progreso?-
y orgulloso lo digo convencido.
Flotando entre ciudades y montañas,
aullando como un lobo en la tormenta,
muy reflejo del mundo disociado
propago mis mensajes a granel.
Con música de ausencia en los jardines,
aferrado a este sueño abrazador,
complacido yo habito entre las nubes.
Este mundo se ha vuelto ya un pañuelo.
Cada cosa es mensaje. Y nos abarca.
Muy ceñidos formamos esta patria
donde yo soy ausencia y tú mi texto.
No encendamos la lámpara. Tranquilos.
Que allí donde nos duele la belleza
con luces de Facebook un Cristo anuncia
que en inquieto no estar somos nosotros.
Pero nada es igual en estos tiempos.
La era digital hoy somos todos.
Ni siquiera en nosotros habitamos.
El anverso del mundo es un mensaje;
somos sueño invasivo cada instante.
Remitidos a moscas en acecho,
sin esquemas de brisa en la penumbra
nos rozamos a tientas. Menos nada.
Apenas uno más en el montón,
somos seres humanos que ya fuimos;
una forma plural que solo es aire.
Muere a puros tropiezos la belleza
y en un grito viral, indescifrable,
somos cifra de un Dios que ya es viral.
fotografía: Alejandra Leyva

















