La invitación corre a cargo de Israel Flores Bravo y su exploración en el noise-cyberpunk. Lo percibo como un ejercicio de traducción, con estrategias formales como partituras gráficas y el seguimiento de secuencias visuales a cargo de Esencia Cósmica para estructurar la improvisación.
Me resulta un espacio simultáneo donde se me permite abordar mi instrumento (el cual extrañaba colaborar con una alineación similar (dos bajos y bateria)) y un ejercicio de traducción-libertad balanceando mi expresión y las dinámicas trazadas.
Ya desde adentro, y pese a los toques eléctricos que me proporciona mi bajo, la improvisación y composición in vivo me tragan cual vórtice en una atmósfera dibujada literalmente por la secuencia gráfica. Atención, escucha, reacción y sensaciones que necesitan encontrar salida a través de ideas que encuentran lugar en un registro mas agudo que grave. Robert Petriciolet con el excelente sonido que lo caracteriza y atacando el bass synth y la low frequency me llevan a la construcción-destrucción melódica con amplia confianza, Israel tensiona, edifica ritmos para después azotarlos contra el escucha, nos mueve, nos incomoda y nos enchueca pero intoxica como su invitación a zonas disonantes que contradictoriamente edifican una belleza distinta.
La propuesta de este laboratorio público donde dos bajos, batería y algunos sonidos atmosféricos se encuentran partiendo de un poema cyberpunk se da lugar en el Museo de la Ciudad el primero de Junio del 2013. Los visuales corren a cargo de Esencia Cósmica

















