Los minutos crepúsculares avanzando están, los segundos de noche empiezan a aparecer, claroscuros se reinventan en el cielo y explotan así, para regalarme todo su color.
Vuelan los pensamientos, navegan entre las nubes, entre el viento que juguetón los hace revolotear y brotan como botones de rosal, emiten perfumes, crecen y al anochecer sus tonos rojizos, cafés brillosos, sé enturvian para crear esos azules, negros y nebulosos colores.
Aquí, entre silente y nostálgica deje que hicieran sus piruetas y me deje llevar por ellos.
¿Café?
Leregi Renga








