ROMÁN GUBERN
MI OTRO PIGMALION
(“Nada es permanente a excepción del cambio. La permanencia es una ilusión de los sentidos”. Con esta reflexión de un filósofo clásico, Heráclito, doy fin a esta larga serie de 10 años de trabajos sobre cine. Mil gracias y mil perdones a cuantos hayan tenido la osadía y paciencia de leerlos).
Gracias a un gran amigo, ya desaparecido pero que siempre tengo presente, me acerqué al cine cuando era un adolescente que acababa de abandonar el pueblo para marchar a la capital a realizar el curso que entonces se denominaba Preuniversitario y que era selectivo para ingresar en la Universidad. Corría el año 1965 y en los meses siguientes me fui enterando que existía un cine más divertido, pero al mismo tiempo más profundo y más artístico que la mayoría de las películas que nos pasaban en el Palacio Erisana, en el Salón Alhambra o en las escasas películas que se veían en aquella televisión en blanco y negro. En Sevilla tenía la posibilidad de ver películas que seguramente no llegarían al pueblo y tendría opción de ver “otro cine” en aquellos cineclubes de las diferentes facultades universitarias. Mi amigo fue una especie de Pigmalión para mí.
Yo me interesé rápidamente por el tema, pero me faltaban fuentes informativas. Acudí – después de ahorrar durante varios meses – a dos fuentes: “Historia del cine mundial de los orígenes a nuestros días”, de George Sadoul, que era una especie de “biblia” del cine para los cinéfilos y “La historia del Cine”, en dos grandes tomos, de Román Gubern. Debo confesar que el oráculo Sadoul no me convenció. Sin embargo, Gubern me sedujo desde el primer instante y me convertí en un fiel seguidor suyo, un devorador de muchos de sus textos. Román Gubern fue el otro Pigmalion que me acercó al mundo del cine. A él va dedicado este pequeño homenaje.
“Se empieza a ser sabio cuando uno comprende que, incluso en su especialidad, ignora mucho más de lo que sabe”. Para decir esa frasehay que tener un bagaje profesional y moral de gran altura, sobre todo si quien lo dice presenta la trayectoria de Román Gubern (Barcelona, 1934). Su figura sobrepasa las fronteras de la cinematografía y para exponer, aunque resumido, su curriculum necesitaríamos varios folios; no obstante hay va un pequeño resumen: Doctor en Derecho por la Universidad Autónoma de Barcelona y Catedrático de Comunicación Audiovisual de la misma Universidad; profesor en las Universidades de la Sorbona, Harvard, Yale, Southern California (Los Ángeles), Venice International; conferenciante en el MoMA de Nueva York; investigador en el Massachusetts of Technology; profesor de Historia del Cine en el California Institute of Technology (Pasadena); presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine; miembro de la Association Française pour la Recherche sur L’Histoire du Cinéma; Miembro de la New York Academy of Sciences, de la American Association for the Advancement of Science y del Comité de Honor de la International Association for Visual Semiotics. Abruma la formación tan heterogénea de Gubern, que abarcó la historia, la literatura, el cine, los comics, la filosofía, el derecho o la comunicación. Guionista, crítico, director, escritor, profesor, su relación con el cine ha sido enorme.
Ha escrito cerca de 50 libros sobre cine, comunicación y comics. Ha publicado infinidad de artículos en El País (pueden revisarse por Internet). Pero además su labor no solo ha sido teórica, sino que ha escrito varios guiones cinematográficos. Entre sus libros más destacados podemos señalar: Godard polémico (1969), Historia del cine (1969), El lenguaje de los cómics (1972), Mensajes icónicos en la cultura de masas (1974), Un cine para el cadalso. 40 años de censura cinematográfica en España (1975), El cine español en el exilio (1976), El cine sonoro en la II República, 1929–1936, (1977), La caza de brujas en Hollywood (1987), Proyector de luna (1999), Patologías de la imagen (2004) o Cultura audiovisual (2013). En colaboración con Javier Coma o Luis Gasca escribió vario textos sobre el comic y su influencia en la cultura. Dirigió el Cine Club Universitario de Barcelona en los años 50. Su colaboración con la prensa escrita se realizó en revistas como Cinema Universitario, Nuestro cine, Triunfo, Destino o El País. Fue también director del Instituto Cervantes de Roma.
Escribió varios guiones tanto para el cine como para televisión. Para el cine escribió Mañana será otro día, España otra vez, Un invierno en Mallorca, Dragón Rapide o El largo invierno, luego dirigidas por Jaime Camino y Espérame en el cielo, de Antonio Mercero. Como cineasta independiente escribió y dirigió en 1964, Brillante porvenir y en 1969, Costa Brava.
Sus trabajos como historiador nos han acercado al cine de la II República o al impacto de la censura a lo largo de los años. Su labor como investigador también ha sido encomiable, llegando a descubrir una película de Buñuel de 1930 sobre la familia de Salvador Dalí (una película doméstica pero no exenta de interés) y durante su estancia en Francia dos películas de Benito Perojo con Concha Piquer que se creían desaparecidas: El negro que tenía el alma blanca, de 1927 y La bodega, de 1929.
En definitiva, un intelectual de primera línea del que se pueden sentir orgullosos no solo el cine español en particular, sino la cultura española en general y que mantiene una claridad mental envidiable a sus 90 años. En una entrevista del año 2020 expuso con lucidez su impresión sobre la situación político social de los últimos tiempos:
“La verdad es que lo que está ocurriendo en Cataluña me tiene asombrado y perplejo, y no entiendo cómo en un estado europeo, en una democracia como la española, puede haber un movimiento insurreccional activo. Hablo con muchos amigos franceses, alemanes, etc., y están perplejos al ver que hay una insurrección en toda regla de una parte de un estado democrático europeo. Es verdad que la política es compleja, que hay muchos puntos de vista, muchas creencias, pero siempre que me preguntan digo que, antes que nada, me siento europeo. Luego, puedo ser español, y catalán, pero primero europeo, porque además, he vivido en París, en Roma, y conozco Europa bastante bien. Pienso que la situación española es complicada, pero como sufrí la dictadura de Franco que era la más fascista, y por eso marché de España, comparándola con la situación actual, desde luego que ahora estamos mucho mejor, pero me sigue incomodando mucho la situación en Cataluña, y le diré por qué: en el franquismo, los catalanes, junto con los madrileños, gallegos, andaluces, etc. luchamos contra la dictadura; y durante la Guerra Civil, de la cual soy hijo porque nací en 1934, cayeron en los frentes y muriendo juntos catalanes, madrileños, extremeños, andaluces…, luchando todos contra el fascismo. Para mí, ese es el pacto de sangre. Es cierto que en España hay culturas diversas: Euskadi, Cataluña o Galicia, y la Constitución las reconoce con personalidad propia, pero a mí personalmente, esta ruptura que se propone desde Cataluña me duele mucho como catalán”.
Espero y deseo que Román Gubern nos acompañe, todavía, muchos años…
19/10/2024















