-...Y entonces el tipo no quiere hablar. ¿De acuerdo? Se pone rudo y me dice. “No te tengo miedo, Creed!” Y yo ya estaba harto de su mierda.- Contó el infame Mutante conocido como Sabretooth, mientras daba una buena calada a su cigarrillo.-Así que lo agarré del cuello y le metí a la lavadora. Y se pone a gritar como un bebe... “Nooooo! Tengo esposa e hijos! Me vas a matar!”.- Terminó riendo junto a la mujer, mientras soltaba parte de la ceniza del cilindro de tabaco en el cenicero. Le sonrió con una mirada sugerente a su “compañera” en aquel trabajo, la todavía mas infame Natasha Romanoff, la Viuda Negra. Tras la incomoda caída de SHIELD, no incomoda para Creed pues ahora tenía mas trabajo que nunca, la rusa le había buscado para pedirle ayuda para escapar de autoridades internacionales ciertamente molestas con ella. Victor, por supuesto, había aceptado con la condición que ella le asistiera con un par de trabajos.
La Viuda Negra, después de todo, era una excelente maquina de matar, tal vez incluso, en algunas cosas, mejor que él, y eso significaba que juntos podrían realizar trabajos mucho mas jugosos y lucrativos. Por supuesto, también, con trabajo se refería a matar. Ellos dos ya habían trabajado juntos en el pasado en un par de ocasiones, Creed recordaba siempre con una sonrisa de medio lado aquel incidente en Siberia que terminó en una noche inolvidable junto a la pelirroja, y Victor sabía con ella a su lado no habría objetivo fuera de su alcance. Todo ello les había llevado a aquel tren que viajaba a Johannesburgo, cruzando medio sudáfrica en el trayecto. Estaban en un cubiculo privado, en uno de los vagones de pasajeros, sentados uno frente al otro, fumando cigarrillos. Pues en ese mismo tren estaba el primer objetivo que les había traído a África.
-Entonces le pido cambio a Danny, para encender la lavadora, porque yo solo tenía billetes, y entonces...- Algo llamó la atención del olfato superhumano de Victor que le hizo detenerse.-Salió del vagón de seguridad.- Explicó el villano mientras olfateaba el aire detenidamente.-Va al vagón de comedor, es la oportunidad perfecta.- Consideró, al mirar y enseñar sus colmillos a la mujer.-¿Como quieres hacerlo?.- Preguntó con malicia, para luego reír.-Me refiero a matarlo... ¿Hacemos el papel de damicela coqueta y le rajo el cuello de sorpresa?¿O quieres que lo lancemos fuera del tren?.-