ROMPAN TODO – POR GABRIEL RUIZ DE LOS LLANOS
Poeta argentino identificado con el nacionalismo, autor de varios poemas y libros con fuerte contenido político e ideológico. Su obra contiene una identidad nacional excluyente que fusiona elementos de la tradición occidental y criolla con simbolismos religiosos e históricos, reivindicando lo que considera valores nacionales altos (orden, disciplina, patria) frente a fuerzas internas consideradas corruptas o extranjeras.
No es solo un artefacto literario: es una obra política que encarna una cosmovisión autoritaria, antimoderna, nacionalista y excluyente. Ruiz de los Llanos presenta una ideología que promueve la ruptura radical, la militancia armada y la defensa vigorosa del orden tradicional. La cultura y el lenguaje poético se usan para erigir un mito de la patria en guerra, donde el poeta actúa como portavoz de una voluntad de poder que destruye para edificar su visión. En “Rompan todo”, se conjugan el llamado a la ruptura, la purga de “enemigos” y la exaltación de la violencia estatal para preservar un orden patriótico.
“Hoy toca romper todo las nueve de la noche es buena hora para eso. Se los convoca a destrozar los reductos enemigos. Ya verán cuando arda si es en serio. Que el fuego se confunda con los gritos, los gritos con la noche, la noche con el humo, el humo con el barrio, las llamas con las llamas. Seamos el fuego. El mundo sólo recuerda lo brutal y lo grande. Seamos esa brutalidad y esa grandeza. Por cada usurero corriendo despavorido, existe un premio prometido. Fierros de todas clases, que no falten. Teas, manoplas, cadenas, estopa, caños, botellas e inflamables, tampoco. Armas por supuesto. Que todos cumplan su trecho aéreo, pasando a través de las vidrieras, derrotando a los cristales. Que los ladrillos tomen la palabra, cesen los males. Los que se mueran de miedo, sin que nadie los toque, valen doble. No confundir las piras, no mezclar. Que haya estilo en eso. Que cada cosa arda por su lado. Rige la piedra libre. Cuánta humillación a manos de la canalla usuraria. Despleguemos generosos nuestro odio múltiple y multicolor. Demos paso a nuestro odio blanco y negro. Fuego y fuego. Subamos nuestro odio todo rojo. Ese odio magistral para sacar mercaderes de los templos. Para que no vuelvan a entrar más en ningún lado. Hoy la oración será el blandir de las barreras será multiplicar las ruinas. Ellos nos han chupado la sangre y esquilmado. Es justo que paguen con la sangre. Acordonar el barrio. Nadie se va sin previo aviso, sin posterior permiso. Se autoriza el saqueo, las requisas, lo que sea. El lugar ya lo conocen: el Barrio de la Usura. Se agiten mil bastones, se sangren mil cabezas. Los libros bastardos se queman aparte. Juventudes, no levantar el cordón de las veredas, no hace falta. Deben dejar leyendas aclaratorias en las inmediaciones, para que la gente sepa. Que todo quede devastado. Después emparejaremos. Nadie tiene derecho a pensar que con esto lo ha hecho todo. Esto es un ejercicio espiritual, romper el Mal. Sin burlas, sin palabras. Con fuego, que con fuego basta. Cuando amanezca reunirse en las esquinas. Vivar a la patria. Corear canciones de esperanza. Arreglarse un poco. Despedirse. Encolumnarse. Respirar hondo. Volver.”
















