Después de un gran amor lo menos que quería en la vida era enamorarme, no quería saber nada relacionado al amor ni lo que significaba estar enamorada, pero la conocí a ella y a su sonrisa intensa, aunque realmente no fue amor ni le llego cerca, fue simplemente I N T E N S O.
De ella no me había tomado el tiempo de escribir porque sé que al hablar de ella es hablar más bien de mi, de mi intensidad (y mi vulnerabilidad) nada fácil de digerir.
La conocí como he conocido a otras chicas más, sin intensiones de nada... solo una buena conversa, pasar un día diferente intentando conocer y aprender de esta cultura diferente. Pero jamás pensé que se convertiría en una especie de relación, algo intensa (y corta) en comparación a lo que he vivido anteriormente. Su manera de sonreír fue la que me invito a querer conocerla en persona, mi nerviosismo cuando se me acerco lo suficiente como para que mis piernas comenzaran a temblar me indico que algo iba peligrosamente bien o mal, pero como buena rebelde que soy no le preste atención a mi intuición y me deje llevar, me deje sentir, me deje fluir por el día a día sin darme cuenta que me estaba metiendo en aguas desconocidas para mi ingenuidad, pero igual me metí y nade hasta donde más pude, pero me hundí.
Definitivamente no me enamore, realmente ni siquiera llego a ser amor, pero me volví adicta a su compañía, a sus besos, a su olor... mostré mi lado dulce, mi lado atento, mi lado sexual, sensual, sexy y orgásmico sin hacer tanto filtro, pero el lado que jamás reconocí de mi fue mi el intenso, ese si es verdad que no sabía que existía en mi y con ella se hizo muy presente. La quería más que coger, la quería para mí pero yo no para ella, fue complicado y hasta un poco doloroso, y es que luego de que te rompe el corazón el amor de tu vida (o que pensabas que era de tu vida) lo menos que quieres es sentirte vulnerable de nuevo. Pero ahí estaba, en el limbo de un sentimiento que no era amor pero tampoco era solo sexo.
Solo me queda decir que hoy ya no duele, que ya no la extraño luego de acabar, que ya la supere pero dudo mucho que pueda olvidar. Hoy tengo paz mental.