Deriva en que las personas que la padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales, como son las leyes y los derechos individuales.
NOTA: Describo la enfermedad, con sus síntomas y lo más importante para saber cómo manejar al personaje, no indico como debéis hacerlo.
La sociopatía, también es llamada trastorno antisocial de la personalidad (no confundir con asocial). Una de cada veinticinco personas la padecen (es decir, el 4% de la población). El criterio diagnóstico del trastorno de personalidad antisocial consiste fundamentalmente en una larga lista de conductas antisociales o delictivas.
Los sociópatas saben muy bien obtener lo qué quieren, mintiendo y manipulando. Además, suelen tener comportamientos riesgosos, ser irresponsables e impulsivos. Un sociópata, puede perfectamente transformarse en un criminal, pero sabrá bien cubrir sus acciones. Si hace algo malo, el sociópata no lo reconocerá como incorrecto, aunque gracias a su inteligencia no suelen meterse en problemas. Tienen dificultades para aceptar la autoridad y pueden sentirse paranoicos ante la posibilidad de que alguien más esté a cargo. Los sociópatas nacen, no se hacen. Existen niños sociópatas, que van desarrollando sus características a medida que crecen.
Los síntomas emocionales principales de la sociopatía son que: —el personaje es superficial y tiene mucha labia, por lo tanto, le es fácil hablar y ganar discusiones verbales sin apenas dificultad e incluso son capaces de contar historias inverosímiles pero convincentes y son a menudo simpáticos y encantadores; —egocéntricos, tienen una visión narcisista y excesivamente inflada de su propio valor e importancia, un egocentrismo verdaderamente asombroso y sentido de derecho, y se ven a sí mismos como el centro del universo, justificado en vivir de acuerdo a sus propias reglas; —no tienen remordimientos ni sentido de la culpa, por ello se pueden saltar las normas sin sentirse mal; —no sienten empatía, lo cual quiere decir que no se pondrán en la piel del otro y no les dará pena la persona en cuestión; —son muy engañosos y manipuladores, siempre deseosos de hacer lo que quieran y conseguirlo por cualquier medio y, también, por aparentar ser como el resto; y, como es de esperar, —no tienen emociones profundas. La desviación social de la sociopatía sobre el personaje son, mayormente: —los impulsos, muy impulsivos y con poco interés por pararlo, lo cual los puede convertir en una bomba de relojería; —tienen un pobre control del comportamiento; —necesidad de emociones,los sociópatas tienden a aburrirse rápido, por lo que harán cualquier cosa por salir de la rutina, por ello no se suelen involucrar en acciones que sean de largos periodos y que necesiten mucha concentración; —irresponsables, Las obligaciones y los compromisos no significan nada para los sociópatas. Sus intenciones y buenas promesas de “nunca te voy a engañar de nuevo”, están escritas en el viento; —problemas de conducta tempranos, La mayoría de los sociópatas empiezan a mostrar serios problemas de conducta a temprana edad. Estos pueden incluir mentira persistente, el engaño, robo, incendio, absentismo escolar, el abuso de sustancias, vandalismo y / o la sexualidad precoz; y comportamiento antisocial, ven las reglas y las expectativas de la sociedad como obstáculos inconvenientes e irrazonables a su propia expresión conductual. Ellos hacen sus propias reglas, tanto de niños como de adultos.
EL SOCIÓPATA EN TRATAMIENTO: Los sociópatas no suelen admitir que tienen un problema y que se ha de tratar, necesitan un estímulo por parte de otras personas para tratar la enfermedad. Se usan diferentes tipos de psicoterapia con el trastorno de personalidad antisocial. La terapia grupal puede ser útil para ayudar a que las personas aprendan a interactuar mejor con otros. La terapia cognitiva conductual y la modificación del comportamiento puede ayudar a cambiar patrones problemáticos de pensamiento y fomentar comportamientos positivos. Se utilizan medicamentos para tratar síntomas específicos, como la agresividad y la irritabilidad, y pueden también dirigirse a otros trastornos psiquiátricos que son comunes en el trastorno de la personalidad antisocial. Los estabilizadores del humor, como el litio o la carbamazepina , también pueden ser útiles para mejorar la impulsividad. En general, los medicamentos de los que es probable abusar por lo general se evitan debido a que las personas con este trastorno con frecuencia también tienen problemas de abuso de sustancias. Aunque el trastorno de personalidad antisocial es una condición crónica, algunos síntomas, especialmente el comportamiento criminal, pueden disminuir lentamente por sí solos con la edad, comenzando a los treinta años de una persona.











