Debo conocer cada centímetro de ti { Todo era muy cursi, esta es la única que no me daba arcadas(????) te amo, haz tu magia<3 }
Pon una frase en mi ask y contestaré con un muse
Debo conocer cada centímetro de ti
Bebiendo café mientras caminaba en dirección a la sala pude presenciar al contrario mientras leía un libro que, al parecer, le agradaba bastante pues ni siquiera despegó la mirada de él cuando yo me acerqué con el café.
Me pregunté cual era y tuve la intención de preguntarle justo cuando sus palabras me dejaron congelado. Alcé las cejas ligeramente... ¿era un deseo o una afirmación? Bajó el libro y posteriormente me di cuenta que no llevaba más que una camisa de tirantes blanca y unos pantalones que utilizaba para dormir.
Echó una mirada y me di cuenta que deseaba café. ¿Cómo ignorarlo cuando lo tenía en las manos justo cuando él volteó a verme? Dante y su amor por el café era similar al que tenía por los libros así que me rendí.
Di un sorbo al café y tomé su libro, el cual ya había dejado cerrado y a su lado, solo para ponerlos en la mesita de noche al lado de su cuerpo. Me coloqué sobre sus piernas, sentándome con el pecho apuntado al suyo y mi rostro demasiado cerca del contrario.
-- Si lo que dijiste fue una afirmación te equivocas, dudo que conozcas cada centímetro de mi cuerpo pues los boxers jamás me he quitado frente a ti aún. -- Murmuré mientras chocaba mi frente contra lo suya suavemente.-- Por otro lado si tu oración ha sido un deseo entonces no tengo problemas cumpliendolo. --
Tomé sus manos con cuidado y las coloqué sobre mis caderas para que poco a poco fueran ascendiendo por debajo de mi camisa, la cual no ocultaba demasiado, al mismo tiempo que mis labios capturaban los suyos en un beso lento y cuidadoso.
Mis labios trataban de acariciar los suyos entre fugaces roces que posteriormente se volverían apasionadas succiones y mordidas repletas de deseo. Mi boca debería saber a café mientras que mi cuerpo calentándose poco a poco por las caricias ajenas comenzó a reaccionar al toque de su piel contra la mía.
Nadie sabía de lo que mi playera en variadas ocasiones ocultaba. Cicatrices delgadas, claramente hechas con el mérito de recordar algo más que de querer hacerme un daño real, heridas que jamás se cuidaron lo suficiente como para desaparecer y como resultado dejaron una huella permanente sobre mi piel.
No eran demasiadas, tampoco eran grotescas, simplemente eran cicatrices que para jamás olvidar lecciones de vida que, sinceramente, había olvidado hasta que él las acarició con sus dedos de arriba abajo con la mera intención de hacerme sentir.
Y maldición sí que me hizo sentir.
Me aparté violentamente de sus labios en medio de un jadeo y con las mejillas totalmente rojas bajé la mirada a su cuello.-- Si quieres conocerme solo tienes que tomarme. -- Y pese a que lo decía enteramente rojo no es como si éste mismo disminuyera la realidad del asunto.
Me estaba comportando como una maldita virgen. Dejé mi cuerpo caer sobre el suyo, solo recargando mi pecho con el ajeno para así dar un par de besos sobre su hombro y privarlo de la visión de mi rostro pues ser observado por él me ponía un poco más nervioso de lo que esperaba.
Eso no era nuevo pero jamás lograba acostumbrarme a ese sentimiento.