Los iris violetas estaban mirando como un rubio discutía con un pelinegro acerca de un suéter, que ni siquiera les pertenecía.
– ¡A mí me lo presto! —Exclama Quackity jalando el objeto. – ¡Estoy chiquito! ¡Yo soy quien debe usarlo!
– ¡No! ¡No puedes estar pidiéndole cosas a personas extrañas! —Gruñe leve trayendo hacia el aquel suéter.
– ¿Cuál persona extraña? Si fue Vegetta quien me lo prestó —Farfulla con un puchero. – Lo que pasa es que estas celoso~
– ¿Celoso yo? Ja ¿Por qué debería estarlo? —Suelta el objeto para cruzarse de brazos.
– Tranquilo, Rubius —Se coloca la pieza de ropa. – No voy a robarte el novio, yo puedo hacer el papel de hijo.
Guiña provocando que un rojo intenso coloree las mejillas del contrario, una risa suave atrae la atención de ambos, la sorpresa fue ver al azabache, no sabían que había regresado.
– Entonces ¿Listos para salir en familia? —Sonríe divertido.
















