seguridad en sus acciones no eran claras, su sobriedad tambaleaba, pero de alguna manera terminó en la puerta del moreno, sin atreverse a tocar de inmediato. había quedado una conversación pendiente. ¿o era un asunto? no. era una conversación. o eso había quedado clavado en la memoria de su ahora interlocutor, a quién se encontró sin necesidad de golpear la puerta. “eh,” incómodo, por su puesto, pero no lo suficiente como para olvidar todas sus maniobras. “uh, hola. —quería saber como estabas después del memorial y...” pausó, claramente si su contrario abrió la puerta antes de que llegase a tocar, era por alguna razón que desconocía. no tardó en comprenderlo. “disculpa. ¿estás apurado? puedo regresar otro día.” // @rvinn









