El sol aun no sale pero tu alarma comienza a sonar con lo que parece ser música rock. Levantas entonces tu rostro que se encontraba incrustado en tu almohada y procedes a sentarte a la orilla de tu cama para después levantarte y comenzar a estirar todos tus entumecidos pero marcados músculos. Ya es hora de empezar el día, por lo que rápidamente te encaminas hacia tu armario, que podrías hacer allí? Levantas los brazos y te sujetas de un tubo estratégicamente puesto por ti hacía varios años para comenzar a desafiar la gravedad con tu gran fortaleza y así empezar tu rutina de ejercicios.
Durante toda una hora te dedicas a diversas actividades físicas, este es tu ritual diario, sin importar que día sea.
Tu vida no es realmente algo a lo que pueda denominársele complicado. Tu familia, que está conformada por tu padre, madre, hermano menor y tu, jamás ha tenido problemas de dinero ya que tus padres tienen muy buenos trabajos, de hecho son tan buenos que la mayoría de su tiempo lo pasan en ellos, a veces por días o últimamente hasta semanas. Pero eso jamás te ha preocupado mucho ya que eres una persona bastante independiente, además de que tu abuela cuidaba de ti hasta el día en que falleció cuando tu aun eras un niño.
Siempre fuiste muy unido a tu abuela, ayudándola con labores pesadas que ella por su edad asegurabas que no tenía la necesidad de hacer teniéndote a ti allí. Ella siempre te recompensaba por tu gran ayuda dándote alguno de sus famosos postres, galletas o biscochos, amabas sus biscochos y ahora que recordabas su sabor y textura comenzaba a hacérsete agua a la boca, pero sabes también que sin importar cuánto busques, puedes asegurar que no encontraras a nadie que pueda con una receta siquiera cercana a la de tu abuela. Si a alguien extraña es a ella, pero cuando murió no te permitiste derramar una sola lagrima, eras un hombre y ahora debías encargarte de tu hermano menor.
Tu pequeño hermano siempre fue de complexión delgada y algo débil, pero tú sabes que es solo cuestión de tiempo para que se haga un hombre fuerte como tú, ya que es tu hermano.
Siempre te has dedicado a ayudar a tu hermano, enseñarle cómo hacer las cosas y mostrarle el camino de los fuertes. El siempre te ha visto como un héroe y ambos tienen una muy buena relación. Sonríes recordando muchos de los buenos momentos que han pasado juntos.
Terminas tu rutina después de una larga hora y te encaminas hacia el baño para tomar una ducha fría y después pasar al menos 15 minutos frente al espejo arreglándo tu cabello castaño oscuro para asegurarte que tus mechones rojos esten en perfecto desordenado orden, para después ponerte el uniforme de la escuela, algo desalineado y tomar tus cosas.
Vas rumbo a la escuela caminando, molesto porque vas solo, con anterioridad siempre caminabas a la escuela junto con tu hermano menor, Tavros, pero este, desde que se hizo amigo del hermano menor del gigante descerebrado que era tu compañero de habitación, haz tenido que ir solo. Cosa que no te hace mucha gracia.
Pronto llegas a las instalaciones y procedes a ir a tu habitación para dejar tus cosas, después iras a clases y durante la tarde iras a las actividades en el taller de natación, pero mientras intentas ponerle orden a todos los objetos que trajiste para el dormitorio alguien te estira con fuerza por el cuello de la camisa, comenzando a arrastrarte hacia dios-sabe-donde.
Eres Samuel Nitram, aunque todos en la escuela te conocen como “Summoner”, eres uno de los alumnos de último año, aunque ya deberías ser un graduado pero por culpa de suspensiones y peleas con el gigante descerebrado fuiste detenido un año. Tienes un hermano menor al que adoras y un compañero de habitación a quien odias. No tienes idea a donde te diriges ahora o si conseguirás entrar a clase el día de hoy. Vaya que odias a aquel maldito payaso gigante.