¡No os hagáis mayores nunca!
Wendy , Michael y john eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la chica en la que me estuve fijando tanto tiempo, le había contagiado la admiración hacia mi.Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras mías, yo la escuchaba y hablaba tan bien de mi si ni siquiera conocerme , que cada día me gustaba mas. Un día cuando casi ya estaban dormidos vieron una lucecita moverse por la habitación. Era ella mi pequeña y dulce Campanilla, mi hada la que nunca me fallaba,era mi primer amor , yo estaba muy enamorado de campanilla, pero no quitaba que me gustase wendy, pero bueno todavía no la conozco, yo las veces que la vigilaba a ellos siempre le decía a campanilla que era una mision secreta, que era verdad, era mi mision hacer el sueño de esos niños realidad. una noche entro peter y campanilla y les sorprendió diciendoles que si les gustaría viajar con el y campanilla al país de nunca jamas, donde vivían los niños perdidos y ellos entusiasmados accedieron con gran alegría. Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, les señale: - Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac! Garfiococodrilo Campanilla se sintió celosa de mis atenciones que tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba conmigo. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe. Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y de mi, y que bien lo hacia. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a mi Wendy y a sus hermanos. Para que yo no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarme, contando para ello con la ayuda de campanilla, quien deseaba vengarse del cariño que sentía yo por wendy, ella lo noto yo se lo negaba pero era evidente lo que decían nuestros ojos con solo mirarnos . Garfio aprovechó el momento que me había dormido para verter en mi vaso unas gotas de un poderoso veneno. Cuando me desperté y me disponía beber agua Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó. Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz: - ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo! Era yo que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus ellos una trágica muerte.Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo. El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre mis risas y de los demás niños. Ya era hora de volver al hogar. Intente convencer a mis amigos para que se quedaran en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que les lleve de nuevo a su casa. - ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños. - ¡Volved conmigo a mi país! -les roge-. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos. - ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós. Hasta siempre nos despedimos mi dulce hada y yo.

















