“Porque solamente las ilusiones eran capaces de mover a sus fieles, las ilusiones y no las verdades."
(”Rayuela” de Julio Cortázar)
Colaboración de Alejandro Asenjo
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“Porque solamente las ilusiones eran capaces de mover a sus fieles, las ilusiones y no las verdades."
(”Rayuela” de Julio Cortázar)
Colaboración de Alejandro Asenjo
(Colaboración: Lidia Sánchez Vara)
Las ventajas de ser un marginado contado por Sam.
No dejo de pensar en Charlie, por más que quiero no puedo quitármelo de la cabeza. Me da miedo pensar que puede que no vuelva a verle, me asusta el futuro, nunca pensé que diría esto pero me da mucho vértigo. Pero no es un vértigo malo del todo, esa especie de sensación que tienes cuando las cosas cambian y hay mucho nuevo por venir, que te recorre el cuerpo como una forma de escalofrío gustoso.
Al fin y al cabo es una despedida, algo se termina para dar lugar a sitios, personas, sensaciones y experiencias diferentes. Me encantaría decir que no es un “adiós” y se trata simplemente de un “hasta luego”, pero no es así, y si algo he aprendido de Charlie es a ser sincera conmigo misma, no puedo engañarme.
El viaje no se acaba, pero ya no podré volver jamás a esta estación, ya se acabó la preparatoria y me espera la universidad. Quizá debería centrarme en todo lo bueno que está por venir, pero ahora mismo es imposible, tengo un cumulo de sensaciones revolviéndose dentro de mí que no me deja.
Charlie, Charlie, Charlie..., no para de darme vueltas. Era tan diferente y a la vez tan como nosotros, tan... especial. Todo el rato me pregunto que hubiese sido de él si no le hubiésemos conocido, me duele pensar que quizá habría acabado como aquel amigo suyo.
No sé si él me debe más a mí o yo a él, nunca nadie me ha hecho sentir como él, era tan inofensivo y a la vez tenía una capacidad poderosa de hacerme daño con muy poco. Pienso que le salvamos, que le salvé, que le transmitimos esas ganas de vivir, de conocer y de sentir. Con nosotros tenía un hueco, que parece algo insignificante, pero es quizá el mejor regalo que te pueden hacer. Era la primera vez que él disfrutaba de algo así, que se divertía, que le escuchaban...
No entiendo que no me dijese antes lo que sentía por mí, todo habría sido más sencillo, a lo mejor eso haría más sencillo este momento. Pase lo que pase sé que él no se va a olvidar de mí nunca, y yo tampoco lo haré.
Como decía el la vida es ahora, ahora estamos vivos, ya tendremos tiempo de mirar atrás con añoranza, pero ahora nos toca vivir. Si no esto no tendría ningún sentido, la vida, eso es lo que la hace tan inmensa e increíble, las despedidas y el dolor son una parte fundamental del juego. Tras una época diferente nunca vuelves a ser el mismo y eso es lo que nos ha pasado.
Esto no se acaba, esto sigue y no se para, pero dar un salto al vacío requiere saber qué llevas en la maleta.
(Los antojos de la musa son la desesperaciones del poeta
la forma más rápida de llegar al paraíso es el Parnaso
esta vez una gota de tinta es la que colma el vaso
pues en este paso no valen ni los engaños ni las tretas)
Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo...
Miguel de Cervantes
La mujer es casi siempre realista, optimista y social: lo que hacen los demás tiene mucha fuerza para ella, y el camino solitario del inadaptado no le seduce
Pío Baroja
Romeo y Julieta por Paris.
Mis padres siempre quisieron tener una categoría mayor de la que teníamos, querían destacar por encima de todo y todos. Este siempre fue el objetivo de mis padres.
Quisieron tanto que me casase con Julieta, hija de un Capuleto, de una gran familia y con un nombre intachable, que se olvidaron de lo que yo quería.
Ella era distinguida y bella a su vez, inigualable.
Me gustaba, aunque no lo suficiente como para morir por ella. Sin embargo, mis padres me obligaron, me amenazaron si no trataba de conquistarla.
Si la conquistaba, yo quedaría en paz y mis padres conseguirían lo que quisiesen. En conclusión, todos saldríamos beneficiados, tanto mi familia como la familia de Julieta.
Pero todo cambió de repente, todo tomó un rumbo diferente. Ella, Julieta, quería a Romeo tan locamente y él a ella, era un amor envidiable.
Tuve que pasar muchas cosas, momentos, peleas y frustraciones para estar con ella. Estuve tan cerca de alcanzar mi tranquilidad, que era normal que algo fallase y acabase con toda esta ilusión que tenía y ansiaba tanto.
Finalmente, he aquí cuando supongo que mis padres se arrepintieron de todo, fui asesinado por Romeo.
Fue tanta la depresión de mis padres de querer cambiar las actitudes que tuvieron hacia mi, que hasta a mi me dieron pena.
No solo Romeo y Julieta tuvieron un final trágico, sino también acabaron mal los que a su alrededor estaban.
Los tres cerditos mafiosos.
No entiendo por qué nos tienen que poner a los lobos como seres despreciables, malvados y feroces. Yo soy un animal pacífico y solitario; no me gusta meterme con nadie. El problema es que que a todos los lobos se nos utiliza como si fuéramos marionetas. Sí, sí... Como lo oís. Veréis: A mí me ocurrió que , un buen día de primavera, iba paseando por el bosque. Atisbé en la lejanía una pequeña casa hecha de paja. Me acerqué. Aquel día estaba yo fatal de la alergia y, para colmo, la casa estaba situada entre olmos. Llevaba todo el día estornudando y al llegar a la casa, me dio un cosquilleo en el hocico. Estornudé. Pude sentir cómo tembló la casa y se cayó. Descubrí a un cerdo aterrorizado sentado en un sofá marrón sentado junto a un televisor apagado. Me miró y emitió un especie de chillido ahogado. Repentinamente, salió corriendo hacia un claro del bosque. Yo fui tras él para pedirle perdón, pero el cerdo hacía caso omiso a mis disculpas. Al llegar al claro pude ver una casa de madera semejante a la derribada. El cerdo paró en seco ante la puerta de entrada y golpeó con las pezuñas con desesperación contra la puerta. De pronto, se abrió y el cerdo penetró en la casa a toda velocidad. Cerró la puerta de un portazo y echó la llave. Evelin Sánchez Aliaga
“Mi diagnóstico es sencillo,
sé que no tengo remedio.”
(Julio Cortázar)
¡No os hagáis mayores nunca!
Wendy , Michael y john eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la chica en la que me estuve fijando tanto tiempo, le había contagiado la admiración hacia mi.Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras mías, yo la escuchaba y hablaba tan bien de mi si ni siquiera conocerme , que cada día me gustaba mas. Un día cuando casi ya estaban dormidos vieron una lucecita moverse por la habitación. Era ella mi pequeña y dulce Campanilla, mi hada la que nunca me fallaba,era mi primer amor , yo estaba muy enamorado de campanilla, pero no quitaba que me gustase wendy, pero bueno todavía no la conozco, yo las veces que la vigilaba a ellos siempre le decía a campanilla que era una mision secreta, que era verdad, era mi mision hacer el sueño de esos niños realidad. una noche entro peter y campanilla y les sorprendió diciendoles que si les gustaría viajar con el y campanilla al país de nunca jamas, donde vivían los niños perdidos y ellos entusiasmados accedieron con gran alegría. Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, les señale: - Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac! Garfiococodrilo Campanilla se sintió celosa de mis atenciones que tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba conmigo. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe. Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y de mi, y que bien lo hacia. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a mi Wendy y a sus hermanos. Para que yo no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarme, contando para ello con la ayuda de campanilla, quien deseaba vengarse del cariño que sentía yo por wendy, ella lo noto yo se lo negaba pero era evidente lo que decían nuestros ojos con solo mirarnos . Garfio aprovechó el momento que me había dormido para verter en mi vaso unas gotas de un poderoso veneno. Cuando me desperté y me disponía beber agua Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó. Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz: - ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo! Era yo que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus ellos una trágica muerte.Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo. El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre mis risas y de los demás niños. Ya era hora de volver al hogar. Intente convencer a mis amigos para que se quedaran en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que les lleve de nuevo a su casa. - ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños. - ¡Volved conmigo a mi país! -les roge-. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos. - ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós. Hasta siempre nos despedimos mi dulce hada y yo.
El Aleph
El Aleph es uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos, es el infinito.
“ Vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra.”
- Borges
(Colaboración de Cristina Martínez)
“El que tiene imaginaciòn, con qué facilidad saca de la nada un mundo”
Gustabo Adolfo Bécquer.
“ Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. “
José de Espronceda
La mañana de Papá oso
-Era una mañana como otra cualquiera, mi mujer y yo nos levantamos nada más salir el sol y nos pusimos manos a la obra. Ella se puso a preparar el desayuno: unas gachas de avena. Como todas de las mañanas, se prepara su porción antes que la de los demás ya que a ella le gusta frío, no entiendo por qué le gustará así con lo buena que está bien caliente, pero bueno, cada loco con su tema supongo.
Mientras tanto me disponía a despertar al niño y a arreglar las camas.
Siempre me pregunté por cual razón ella me insistió tanto en tener camas separadas, me dice que pasa demasiado calor estando los dos en la misma cama pero yo creo que está exagerando, ¿tanto le molesto para que quiera una cama para sí sola? Ahora que lo pienso últimamente no me habla tanto… ¡¿Me estará ocultando algo?!... No, no creo que sea eso, por Dios, no me puedo creer que esté dudando de ella. Ya sé, pediré unos cuantos días libres este mes para pasar más tiempo con ella, sí, será eso, casi todo el día estoy fuera y se sentirá sola, tengo que poner fin a este distanciamiento.
¡Ah! Perdón, que me he ido del tema, ahora sigo con lo que te contaba. Después de terminar de hacer las camas me acordé de que tenía que montarle aún a mi hijo su silla nueva, como me daba tanta pereza la noche pasada, si sólo es seguir las instrucciones no será tan complicado, me decía, si esto lo monto en un pispás, a ver, si son solo, ¿cuántos? ¿Cinco, seis cachos de madera? No creo que me cueste meterle unas pocas tuerquecitas. Y me seguía engañando, ay, el demonio de la procrastinación, ¿por qué seré tan amigo de él?
El caso es que me puse a montarlo y… A detrimento de mi orgullo viril y paternal, la simple tarea de armar un asiento infantil me estaba siendo bastante dificultosa, metía las tuercas mal, colocaba las piezas en huecos que no eran, en fin, un desastre. Lo peor llegó cuando mi hijo entró en la cocina y me veía luchando contra un sillín de madera, no quiero que me vea así, quería mantener mi imagen de padre cool. Se me acercó con los ojos brillantes y me preguntó con su vocecita, ‘¡Guau, cómo mola papá! La silla es como salía en la caja. ¡De mayor quiero ser como papá, sabes hacer todo!’. Lo dijo con tanta inocencia y honestidad que me llegó a doler un poco el pecho. Le respondí con una sonrisa y dije ‘Sí, soy todo un manitas, tú dame cualquier cosa y te lo arreglo’, y seguí disimulando que lo estaba montando, estaba tan atento a lo que hacía que tenía que hacer algo. Ahí es cuando la cagué, forcé una tuerca donde no debía y acabé cargándomelo junto al tornillo. ‘¡Mierda!’ Solté un gritillo. ‘Papá, papá, ¿qué pasa?... Eh, eh, ¿te hizo daño la silla? Eh papá, ¿castigo a la silla por hacerte daño? ¿Papá adonde vas?’ ‘No es eso, no fue una silla, es que… eh, venía una pieza rota, sí, es eso, y por eso papá no puede montártelo ahora’ ‘Pues qué fastidio.’
Entonces decidí irme a la ferretería, mi hijo, al insistir tanto, tuve que llevarle conmigo y mi esposa se vino también ya que también tenía que ir a comprar unas cosas. A medio camino me acordé de que me olvidé cerrar con llave por las prisas, pero total, si son unos quince o veinte minutos como mucho ida y vuelta, no creía que fuera a pasar nada.
Ahora es cuando viene lo interesante, al volver a casa la puerta estaba abierta y pensé para mis adentros ‘Ay como la estoy cagando hoy, vaya mañanita que llevo, ojalá no siga así el resto del día’. Con cuidado entré en la casa con mi esposa e hijo detrás, me asomé a la cocina y estaba nuestro desayuno guarreado y el del niño se lo había zampado alguien, ¿qué clase de ladrón roba también el desayuno a sus víctimas? Me estaba pareciendo raro. Al ir adentrándome en la cocina me di cuenta de que en el suelo estaba la silla que un rato antes estaba construyendo hecho pedazos. Se me llenó el alma de una sensación agridulce, por un lado ya no tenía que ver más la dichosa silla y por otro la cosa que me costó tanto esfuerzo montar estaba roto. Pero eso no importaba ahora, tenía que buscar al intruso en mi hogar.
De pronto el niño gritó a todo pulmón ‘¡¡Papá, mamá está aquí!!’ Corrí a toda prisa y entré en el cuarto donde estaba mi hijito y la vi totalmente desordenada, con las camas desechas. Y ahí la vi, una niña de unos 8 o 9 años no más con los cabellos rizados y de color oro. Se despertó y dio un salto en la cama. ‘¡OSOS, AYUDA, AYUDA!’ chilló la grosera niña y salió a toda prisa de la habitación y de la casa. Y qué si somos osos, valemos lo mismo que todas las personas, ni que fuéramos apestados oye. Encima la muy caradura nos robó el desayuno, desordenó el cuarto y rompió la silla como si fuera suya la casa, si es que a estos humanos no los aguanto, creyéndose los reyes del mundo. No la vimos más. Comprobé que todas nuestras pertenencias seguían en la casa. Y así fue mi mañana…
-Oye tú pues vaya día que llevas, por eso te veía tan estresado, si hubiera sido yo habría cogido a la niña esa y le habría enseñado un par de cositas que por lo que parece, a sus padres se le olvidaron enseñarle… Pues, ahora nos volvemos que ya casi ha terminado la hora de descanso.
-Ah, va, va. Eh… Escucha, ¿te puedo pedir un favor?, ¿podrías cambiarme tú unos días libres este mes?, es que tengo unas cosillas pendientes?
-Ok, no pasa nada este mes no tengo mucho que hacer.
-¡Muchas gracias sabía que podía confiar en ti!
-Ja ja, no hay de qué hombre. Oye tú, ya que estás podrías pasar más rato con la señora, un hotel estaría bien, sabes, hay uno bastante bueno al lado del lago en el que te dan a elegir el colchón de la cama, así ella puede dormir a gusto como le gustan tanto las camas blandas y así desconectáis un poco, que estás siempre currando.
-…Oye, y ¿có-cómo sabes eso del colchón?...
(Los dos se van caminando entre los árboles)
Emperadator
No podía ser cierto. Yo era el heredero, el primogénito del emperador, ¡el sucesor al trono!... Sin embargo, aquel rumor que creía completamente falso acababa de llegar a mis oídos.
Ese asqueroso general de origen hispano conocido como Máximo Décimo, había conseguido embaucar completamente a mi padre. Con sus tretas se había ganado su cariño y este; enfermo, viejo y cruelmente manipulado llevó a cabo un acto que confirmó su total pérdida de facultades. Para mi sorpresa, decidió nombrar a ese “generalucho” como sucesor al trono desplazando a la persona más cualificada de todo el reino para gobernar, a aquella que había recibido una educación específica para ello y, por encima de todo, al legítimo heredero de Roma.
Ante esto, decidí reunirme con él y tratar de revocar aquella catastrófica decisión. Pero su negativa fue rotunda, y, en vista del peligro que corrían todos nuestros territorios en caso de que este loco siguiera en el poder, decidí eliminarlo.
Creedme cuando os digo que fue una trágica decisión, algo que, tened por seguro, hubiera evitado si así se hubiera podido. Pero no solo estaba en juego mi futuro cargo, sino el destino de todo un imperio y del que a partir de ese momento sería mi pueblo. El deber está por encima de todo, hasta de la familia.
En cambio, la sucia rata de Máximo, herido por la pérdida del poder que ya creía haber ganado, desertó. Abandonó a sus soldados, los cuales se quedaron solos en sus tiendas, a miles de kilómetros de sus casas y sin la persona que debe liderarlos. Desertar es uno de los actos más cobardes que puede llevar a cabo un hombre, más aún si cabe un general, y como tal tendría que pagar. Se mandó capturar a su familia y al propio Máximo.
Para mi sorpresa, el ca**** asesinó a sus propios compañeros de ejército, que, cumpliendo su deber, debían detenerlo y traerlo ante las autoridades. A las familias de estos soldados se les había arrebatado lo más querido, y, como creímos justo, decidimos hacer lo propio con él. Su familia fue asesinada y sus posesiones quemadas. A raíz de esto, cualquier pista sobre el paradero de Máximo fue completamente perdida.
Los años siguientes se sucedían fugazmente y en ellos solo había recuerdos positivos, tanto para mí como para Roma. Los actos acontecidos previamente me habían hecho una persona muy dura y fuerte. No había tenido compasión con mi propio padre y no la tendría con delincuentes y maleantes.
Todos estos sucesos pasaban por mi mente cuando me encontraba tirado en el suelo, agonizando. Sentía la arena rozando lentamente con mi pelo y el silencio en el Coliseo era tan fuerte que podía escuchar mis propios latidos. Percibía mi herida sangrando y sabía que se acercaba mi hora. Máximo acababa de penetrar su puñal en mi cuello e inmediatamente había caído fruto de la lucha. Yo sabía que ambos falleceríamos y mi memoria resplandecía como nunca antes. Mis acciones habían sido justas y mi deber y honor permanecían completamente intactos. Confío en que el pueblo guarde de mí un buen recuerdo y sé que Máximo pagará por sus actos en la otra vida. Y con la conciencia tranquila, yo, Cómodo I de Roma expiré.
“Honor a quién honor merece.”
Todo tiene un origen...
Grettel volvió, tardo tantos años en regresar a ese dulce tormentoso lugar que ya ni recordaba el sabor de las vigas, ni el almendrado turrón del suelo, todo absolutamente todo, 30 años atrás le había sabido amargo. En la chimenea, donde el fuego puso fin a su tortura, aun se podían observar restos del aterrador bastón de la vieja bruja; “No debí haber venido” pensó cuando un largo escalofrío le recorrió la espalda, -”esta casa sigue siendo empalagosamente malvada”
Apoyada en el chicloso pasa brazos se dio cuenta que con el tiempo las migas de bizcocho que unían las paredes se habían ido desmoronando dejando pequeñas cavidades entre la dulce harina remojada. En uno de esos diminutos huecos, Grettel juró a ver visto algo reluciente y se dirigió hacia él como si fuera una sorpresa del roscón de reyes. El sospechoso objeto reluciente no era más que una pequeña caja, de estampado viejo y antiguo que parecía una simple antigualla sin importancia, sin embargo, la sorpresa de Grettel llegó cuando al abrir la caja descubrió una pequeña libreta - si es que podía llamarse así a ese mejunje de cartas viejas y arrugadas- En el primer papel, con una letra mal escrita y apenas legible, ponía “Diario de Clamina”
Aunque asustada, Grettel decidió pasar la página y descubrir quien era esa tal Clamina, -Será una de las pobres niñas que se comió la bruja- pensó mientras subía la persiana de chocolate. El poco sol que entraba pese a ser las 2 de la tarde le permitían leer con mayor claridad el viejo diario, este comenzaba así.
25 de Septiembre.
Hoy, querido diario, por fin lo tengo claro, cumpliré mi sueño y esta vez no dejaré que la abuela te queme. Ya tengo ganas de crecer aunque me queda toda la vida por delante, seré capaz de logra....
Un pequeño roto impedía ver el final de esa carta pero, entonces, ¿qué sueño tenía la joven Clamina? ¿Por qué su abuela había destruido el resto del diario?
Grettel dio la vuelta al papel y continuó leyendo.
25 de octubre.
He vuelto de la ciudad, conseguí el dinero suficiente para comprar los ingredientes los guardaré hasta dentro de unos años, todavía me queda toda la vida por delante...
30 de marzo
Los ingredientes ya no están ha debido de ser la abuela, pero no pasa nada, querido diario, todavía me queda mucho tiempo.
El resto de las páginas mal escritas y arrugadas continuaban hablando del sueño que Clamina todavía no había logrado. Grettel estaba a punto de tirar el diario hasta que de repente la última pagina, bien escrita y sin desgastarse, revelaba el secreto de Clamina.
6 de Junio
Se acabó no pienso luchar más el tiempo se me ha pasado demasiado rápido, no lograre mi sueño, la pastelería nunca será inaugurada. Además he de confesar algo, últimamente no hago mañanas que soñar con pasteles incluso a los niños les veo con forma de comida, creo que me estoy volviendo loca, como la abuela, me retirare al bosque, ahí seré incapaz de hacer daño a nadie...
Grettel comenzó a tener miedo, esa última carta le había hecho sentir demasiada viva y presente a la bruja, de repente, un portazo, ella se esperaba lo peor cuando entró corriendo su hermano chillando y regañándola por haber vuelto a la casa de golosinas.
Grettel le apartó de un empujón y le enseñó la libreta.
Hansel por fin comprendió la demencia de aquella vieja bruja, y sin querer queriendo esbozo una sonrisa, le sorprendió la idea de que aquella mujer simplemente estuviese frustrada por no haber podido cumplir su sueño. Sin embargo les enseño una gran lección: no hay que desaprovechar ni un solo instante de la vida.
La dulce moraleja de esta tormentosa historia que comenzó mucho antes de lo que se pensaba. Versión de Hansel y Grettel por Raquel del Río.