El Zorro Brainrot

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El Zorro Brainrot
El músico Francés Sargento García llega a Medellín en el formato de D.J. Set para presentar un variado repertorio. El evento se realizará en El Cuchitril Club este viernes 23 de noviembre a partir de la 9:00 p.m. y tendrá un cover de 15 mil pesos, incluye una cerveza Miller. El Cuchitril esta ubicado en la calle # 10 52-87 (Guayabal con la Calle 10). Sargento García estalló en la escena musical francesa en la década de los 90’s con una punzante mezcla de Reggae y Dancehall Jaimaquino con ritmos latinos que él denomino “Salsamuffin”. Como veterano del punk francés y el Indie rock ha explorado sus raíces españolas y su pasión por la música latina y del Caribe para crear un sonido popular que es admirado en todo el mundo y ha logrado vender miles de discos. En un principio las influencias del Sargento García fueron el rock y el punk. Cuando tenía 18 años se traslado a Barcelona por un año y medio. En 1984 vuelve a París para formar un grupo llamado Ludwig Von 88, la banda se convirtió en uno de los grupos más populares de la escena Francesa del rock alternativo y punk. En los años 90’s el Sargento quiere estar conectado con la comunidad latina y el idioma español, es por esto que comienza a investigar estilos de la música latina, desde la cumbia Colombiana hasta la Bomba y la Plena de Puerto rico y por supuesto la música Cubana.
La otra Colombia
Antes de que los grandes medios hicieran zoom en la cara del sargento García llorando después de que un grupo de indígenas Nasa lo bajara a la fuerza de sus territorios, no se había hablado tan polarizadamente de la situación de los indígenas en nuestro país.
Y cómo se nota lo poco que se tratan estos temas, pues varios periodistas o los que creen serlo han incurrido en insultos de tonos racistas y humillantes. Unos porque se creen de otra raza, otros porque piensan que sólo una comunidad atrasada y violenta haría llorar a nuestros héroes de la patria y seguramente estos últimos son los mismos que creen que los indígenas actúan así porque son guerrilleros.
Mario Fernando Prado en su columna “El ejército humillado” del 19 de julio, hace parte de este último grupo de intolerantes, cuando afirma: “Ahora que se puso de moda la caucanitis , no demoramos en invitar a los indígenas al palacio de Nariño a compartir con ellos chicha y ullucos, tomarnos fotos abrazados, decirles hermanos y colocarnos anacos y plumas(…)”
Con qué argumentos habla así de los indígenas de nuestro país, que han demostrado históricamente una resistencia a nuestros maltratos, y me incluyo porque creo que la indiferencia de todos los colombianos habla por sí sola. ¿Sabía usted que 35 de los 102 pueblos indígenas que existen en Colombia están en riesgo de extinción? ¿Sabía que el pasado 21 de julio la guardia indígena capturo tres guerrilleros y quemaron sus armamentos? ¿Sabía que al día siguiente del zoom mediático de la cara del sargento García murió un joven nasa llamado Eduar Fabián “por error” de su glorioso ejército nacional? ¿Sabía que ya lo enterraron y su papá lloró frente a la tumba? ¿Lo sabía?
El movimiento indígena no es de hoy, ni es ajeno a la realidad actual, el pasado 28 de julio indígenas del Putumayo se tomaron las principales calles de las poblaciones para exigir la salida de las multinacionales de sus territorios, mañana 1 de agosto marcharán indígenas de la comunidad wayuu de la guajira protestando contra la desviación del río Ranchería que abastece al 70% de la población y el próximo 9 de agosto se conmemora el día internacional de los pueblos indígenas y para ello se unirán todas las comunidades del pacífico haciendo sus propias reivindicaciones que desde hace 20 años fueron consagradas en la Constitución y que al parecer, se quedaron en el papel.
Pero esto no lo entienden personas como Mario Fernando Prado, que seguramente vive muy cómodo en esa otra Colombia que implora el delito de opinión, que castiga la diferencia, que se estremece y llama humillación cuando los soldados actúan como deberían actuar y que sólo espera como hiena hambrienta ante cualquier movimiento anti guerrerista para sugerir sutilmente el regreso de El Mesías.
Comentarios
Yo no soy policía, yo no soy militar. Y a otro hombre yo no quiero nunca matar