Satisfacción máxima. la primera película de Isabel Coixet que se estrena en tus oídos.
Por su seguridad, esta conversación puede ser grabada. Ese clásico mensaje que nos avisa antes del abismo que se produce al marcar el número de nuestra compañía telefónica, sirve para resumir la esencia de este ¿pódcast? No no, de esta película sonora, como se conoce a estos nuevos formatos en la plataforma de Atresmedia.
Y es que en esta llamada telefónica hay dos Anas muy diferentes (Pilar Castro y Candela Peña) que comparten una conversación atípica, donde la Ana clienta busca ser escuchada, compartir su soledad y huir de una existencia que duele. Busca humanidad en el lugar menos humano: la línea de atención al cliente de su compañía telefónica. La otra Ana, la teleoperadora, también necesita hablar, pero no puede. La coraza que la protege es ese guion medido que le da la compañía y al que se ata para no perder su trabajo.
Poco a poco, Ana traspasa la coraza de la otra Ana, rechazando gigas extra y hasta una Airfrier de regalo por el camino. Y es que esta película sonora es una llamada sí, pero también una llamada a reencontrarnos con nuestra condición humana, en un mundo que nos obliga a aislarnos de nosotros mismos para sobrevivir. Tanto que necesitamos hablar de lo que sentimos de forma clandestina, en una línea donde nadie sabe quién somos. Donde nadie nos juzga. Donde no somos vulnerables a un mundo individualizado y hostil.
Hay 46 millones de Anas en el mundo, como dice el personaje de Candela Peña, pero gracias a este pódcast, yo, que también soy Ana, soy ellas dos. Puede parecer que es simple en su forma, solo una llamada de teléfono, pero la potencia del tono, a veces tragicómico, y el guion, te hace sentir el desasosiego de una y el descreimiento de la otra, y creer que esa llamada, en realidad, se ha desviado por error a tu teléfono.
La música de este pódcast crea un clima, un estado de ánimo. Y el diseño sonoro apuntala la credibilidad del relato que narra Isabel Coixet, y también ayuda a sumergirte en la historia. Tenía mis reservas creyendo que, reduciendo los elementos, no me produciría las mismas sensaciones que me transmiten sus películas. Pero esta cercanía, ha intensificado aún más la forma que tiene Coixet de conectar con los sentimientos de las personas. Un formato que le viene como anillo al dedo, o como airfrier a unas patatas.
-¿Hay algo más que podamos hacer por usted? Si está satisfecha con el servicio marque el número que corresponda a su grado de satisfacción.
-Muy satisfecha
-Gracias Ana, para eso estamos.
-No, no estás para eso.
-¿Hay algo más que podamos hacer por usted? Si está satisfecha con el servicio marque el número que corresponda a su grado de satisfacción.
-Muy satisfecha
-Gracias Ana, para eso estamos.
-No, no estás para eso.






