Tras aquella llamada tan misteriosa, la joven Stark se dirigió hacia el lugar donde trabajaba junto a Scott y Han Pym.
— ¿Scott?
En cuanto la escuchó, este salió para hacerle un gesto indicándole que pasase, esperándola con Han. Audrey frunció el ceño y se llevó una mano a la barbilla con los brazos cruzados, sin comprender lo que sucedía.
— Hola Han, hola Scott. ¿Pasa algo?
— Me alegra volver a verte Audrey. Por favor, no te quedes ahí. — Le hizo un gesto al igual que Scott para que se adentrarse en la sala, donde había una vitrina de cristal con un traje detrás, aunque apenas se veía al no estar especialmente iluminado. — No sucede nada, al menos no por ahora. El resto depende de ti. Verás, Scott y yo llevamos un tiempo hablando sobre ti. No me malinterpretes, no en el mal sentido al contrario. Estamos encantados de tenerte aquí. Y los dos coincidimos en que ha llegado la hora.
Audrey, completamente confusa, comenzó a caminar tras ellos sin entender muy bien qué estaba ocurriendo. Miraba a Han y a Scott de forma alternativa y con el semblante serio, sintiendo un enorme pellizco en el estómago.
— ¿Me vais a despedir? Solo me comí un puddin. Bueno puede que dos. Y las faltas de verdad que iba a volver pronto con los proyectos.
Han no tardó en hacer las manos y en hacer un gesto negativo con ambas para dar así a entender que no se trataba de aquello ni mucho menos. Scott, por su parte, rió un poco sin poder contenerse. Tras cruzar miradas con Pym y ver que asentía, se acercó hacia la vitrina y pulsó un interruptor para que se iluminara el interior, dejando a la vista un traje con rasgos dorados y alas, con un casco similar al de Ant-Man aunque con rasgos más femeninos.
— ¡Tachán! — Dijo Scott. — ¿Te gusta?
En cuando Scott encendió la luz, los ojos de la americana se iluminaron junto al traje. Era una de las cosas más bonitas que había visto nunca, y un hormigueo se levantó en su estómago. Quedó callada durante unos segundos, bajando la mirada hacia ellos de nuevo.
— ¿Es para mí?
Ambos se quedaron bastante atentos a la reacción de Audrey, incluso con cierta expectación, aunque al ver que se quedaba en silencio por unos segundos decidieron darle margen de tiempo para que asumiera aquello. Sin tardar Han Pym en acercarse unos pasos hacia el cristal, al lado de Audrey.
— Precioso, ¿verdad? Perteneció a mi mujer. Se hacía llamar La Avispa. Siempre tuvo buen gusto. ¿Te he contado alguna vez quién llevó el traje de Ant-Man antes que Scott? Porque no sé cómo fue en tu multiverso, pero te aseguro que aquí tuvo un predecesor y ese fui yo. Verás Audrey, lo más importante no solo es hacer lo mejor que podamos aquí y ahora, si no en dejar un legado. Bueno, Scott es el mío. Y tú eres el de Janet. Sé que habría estado de acuerdo con la decisión.
En cuanto Han comenzó a hablar, se le formó un nudo en la garganta y sus ojos se empezaron a aguar de inmediato. Quizá por el momento, el cansancio o simplemente porque aquel detalle estaba siendo una de las cosas más bonitas que nadie le había dedicado nunca. Recelosa de que la vieran débil, posó sus ojos sobre el traje una vez más mientras tragaba saliva y una explosión de emociones se sucedían en su interior. Permaneció callada unos segundos más, más emocionada que otra cosa, aunque terminó asintiendo una sola vez firmemente.
— Haré que os sintáis orgullosos de mí. — Dijo abrazándose a Han para agradecérselo en un murmullo, sintiendo que Scott se les unía poco después.
— Ant-Man y La Avispa, ¿eh? ¿Os lo podéis creer? Somos el equipo insecto oficial.
| Audrey Stark + Scott Lang @heroesmarginados + Han Pym |













