Me enamore pero no como todos se enamoran, yo no me enamore de una sonrisa, o los ojos perfectos... Yo me enamoré de un paisaje, de un momento, de un chiste, del verso de un poeta perdido en la selva.
Me enamoré de la adrenalina que causa tener un alma aventurera, me enamore de retarme y demostrarme que las cosas que más me dan miedo son las que más debo hacer.
Me enamore de una vida sin lujos, pero con muchos destinos, esos destinos que a veces son lugares, a veces personas y algunas otras veces son solo recuerdos.
Me enamore de mi soledad, de esa constante perdida y reencuentro que sigo viviendo conforme yo misma voy evolucionando y cambiando.
Me enamoré del mundo entero, cada rincón, incluso los que no conozco, cada persona, cada obra de arte, cada atardecer, cada cosa que para algunos es insignificante y para mi es vida.
Fotografía: Georgina Romero Fernández.











