Cuando llegó el señor R, todo estaba bien y a los pocos días reapareció el señor J, cada uno busca la forma de tener una relación, dicen lo que quieren, pero tampoco hacen más, hasta que llegó el joven señor M.
El señor M te gana con su ternura y travesura, siempre lindo, da lo que no imaginas o esperas.














