Rocas cósmicas autoconscientes.
En el último momento antes de chocar contra la Tierra, el gigantesco asteroíde "Cleopatra" se lo pensó dos veces y prefirió quedarse orbitando el planeta. La comunidad científica observó con asombro la primera muestra de autoconsciencia por parte de un objeto inórganico, al tiempo que la humanidad disfrutaba la visión de una segunda Luna en el cielo.
Lástima que las leyes de la física sean implacables. Por efecto de la gravedad añadida, nuestro hogar se salió de su órbita habitual y termino cayendo al Sol, que no dudó en engullirnos. Al fondo del Sistema Solar, Plutón se reía a carcajadas.









