9.20.16 Ayer salió en el New Yorker un artículo sobre el porque habían tantos buenos bailarines argentinos. El artículo menciona a bailarines destacados, como Herman Cornejo, Marianela Núñez, Maximiliano Guerra y otras estrellas que en su momento habían bailado en el Teatro Colón. Yo recuerdo haber caminado por el Teatro Colón en el 2008 y aunque todavía la estaban remodelado, se presentía su gran historia y un potencial sin límite al caminar a lado de ella.
Tantos son los argentinos que viajan por todas partes con su talento, que en tu vida sería milagro no llegar a tener a uno como amigo. El universo es tan increíble, que no me sorprendí cuando Roncoli me manda un mensaje mientras leía el artículo sobre el talento argentino que viaja por todas partes. Después del trabajo tomé un Uber en dirección opuesta de mi casa para llegar a un complejo de artes donde me compraría dos serigrafías Roncoli. Que sigan viajando con su talento los argentinos, porque el talento se cultiva y además de talento, viajan también con sus valores profundos hacia el aprendizaje y la enseñanza. Y eso, mis amigos argentinos, es lo que necesitamos tanto por todo el mundo.