"But deep down all you want is love…" {U KNOW}
—— Shoichi;,
Allí sentado en la banca que compartía con la fémina, los ojos del muchacho se abrieron con cierto pasmo plasmado sobre ellos. Su mano, cerrada en un puño pero a milímetros de distancia de la contraria, tembló ligeramente antes de que su voz surgiera serena.
— Todos lo hacemos de algún modo, señorita Brittany —mencionó con una sonrisa gentil que no estaba dirigida a nada ni a nadie. Sus labios se habían movido por sí solos, dejando plasmada la expresión sobre esas delicadas facciones—. Está en la naturaleza humana el buscar afecto de algún modo u otro: En los amigos, en la familia, en los crushes. Por supuesto que yo también quiero un poco de amor, soy un humano después de todo, aunque sea doloroso para mí aceptarlo algunas veces —esta vez la sonrisa estuvo dirigida a ella. Su mano se movió un centímetro más, al punto en el que la piel de ambos podía rozarse—. Y probablemente usted también lo quiera, señorita Brittany.
El viento sopló con fuerza, despeinando sus lisos cabellos y atrayendo el sonido de las hojas secas que se arrastraban sobre la superficie bajo sus pies. Sus labios borraron la sonrisa, y su rostro se giró hasta contemplar con sus propios ojos la inmensidad del manto azul, salpicado por nubes de diversos tamaños.
— Sé que eso último probablemente ha sonado rudo —comentó—, mas mis palabras poseen las mejores intenciones. Sé que usted se siente sola, pero también comprendo que en el fondo solo quiere un poco de amor, como todo ser humano —sus ojos captaron el vuelo de un ave, la cual llegó a posarse sobre el respaldo del banco que ambos ocupaban. El ave se rascó las plumas bajo el ala, pero Shoichi apreció más el brillante color de sus plumas—. Señorita Brittany, ¿Conoce la leyenda de las aves azules? —cuestionó repentinamente—. Aquí, en Japón, creemos que un ave azul representa la felicidad, y que cuando una de éstas llega junto a nosotros, ésta quiere decir que la felicidad se halla a una distancia más corta de lo que podemos imaginar, que es aquello que quizás menos imaginemos, pero algo a lo que siempre podemos acudir. La felicidad está más cerca de lo que uno imagina.
El ave se sacudió las plumas y alzó las alas para emprender el vuelo una vez más, y marcharse hacia el horizonte y perderse de vista.
— Señorita Brittany, ésa probablemente sea la señal de que muy pronto hallaremos nuestra felicidad —agregó tras una prolongada pausa—. Quizás, solo quizás, los dos encontraremos el amor que queremos. ¿No?











