Silla B3 (Wassily) 1927-1928, Marcel Breuer.
Tras años de investigación sobre la fabricación de tubos de acero, la fábrica alemana Mannesman logró doblarlos sin que se rompieran. Breuer aplicó este tratamiento del material a sus piezas, entre ellas la Silla B3, que pasó a llamarse silla Wassily cuando su autor realizó un duplicado para Wassily Kandinsky.
Inusualmente liviana y fácil de ensamblar, su diseño está inspirado en la flexibilidad y la fortaleza del cuadro metálico de la bicicleta Alder, también de Breuer. Resultó de ello un concepto revolucionario para la época tanto por el material como por el método de fabricación. Su estética representaba el vanguardismo y la ruptura con lo tradicional.
Es sin duda alguna una de esas piezas atemporal que no dejan de recordarnos la trascendencia de la forma en cuanto al material.














