Styles Industries Capítulo 6
Algunas personas pueden pensar que el amor comienza compartiendo miradas que producen mariposas en el estómago o cuando esa persona importante te susurra palabras de amor al oído. Como el amor que ha surgido entre Harry y Niall, aquel que los ha envuelto en un mar de sentimientos codiciados por aquellos que no han conocido una cosa así.
Han pasado varios días, y los dos chicos se han despertado ansiosos por verse.
Harry había insistido en que Niall se mudara a su casa, se lo había ofrecido generosamente porque sabía que el rubio había tenido problemas para pagar el alquiler.
Dándole las gracias, Niall envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Harry, y el chico más joven le devolvió el abrazo mientras enterraba su rustro en el pelo rubio.
Se había convertido en algo habitual que cada que se veían se demostraban su amor. Harry había decido que tenía que hacer todo lo posible para no volver a dormir solo, porque ahora tenía una razón de brillantes ojos azules para despertar cada día.
Durante los dos primero días, Harry y Niall realizaron un recorrido habitual por todo el edificio de Styles Industries, pasando por los pasillos que Liam no se había molestado en mostrarle a Niall cuando visitó por primera vez el edificio.
El joven director ejecutivo señaló las diversas pinturas de arte moderno que colgaban de manera uniforme sobre las paredes blancas y Niall únicamente arrugo la nariz ante ello, haciendo que Harry bufara por la forma en que Niall era tan expresivo en su gusto por el arte.
“Soy más post—impresionista y del romanticismo que un fan de lo contemporáneo” respondió Niall ante la mirada de ofensa que fingía Harry.
“Yo soy más romántico” sonrió Harry, con sus ojos parpadeando lentamente mientras miraba a Niall. Sus manos patinaron sobre el antebrazo de Niall y el rubio sonrió.
“Romántico como Théodore Géricault y Eugène Delacroix, los pintores de “La Balsa de la Medusa” y de “La Libertar guiando al pueblo”, se rio Niall entre dientes, “respectivamente”.
Harry cerró los ojos y sonrió lejos de Niall. Le encantaba oírle hablar, le gustaba aprender de todo lo que tenía para decir, y aunque sólo era un comentario sobre el artista, Harry se acercó un poco más para captar cada palabra.
“Me encanta cuando hablas de arte” le susurró Harry al oído. Agachó la cabeza y besó el cuello del rubio, provocando que Niall se estremeciera ligeramente, haciéndole olvidar todo razonamiento al no querer que Harry se detuviera.
Las semanas pasaron tan rápido, y Liam estaba comenzando a notar la creciente amistad entre los dos muchachos, o cualquiera que fuera su relación.
El malestar y la incertidumbre se desvanecieron una vez que Harry y Niall finalmente comenzaron a sentirse cómodos con tenerse el uno al otro.
En bastantes ocasiones Liam había ocultado su sonrisa detrás de su carpeta cada vez que Harry caminaba sigilosamente detrás de Niall para asustarlo y así callarlo con un beso cuando diera la vuelta.
Liam tuvo que recordar que Harry era un hombre de negocios que tenía que cumplir con su trabajo, porque parecía que lo olvidaba al presenciar en lo infantil que se comportaba cuando tenía a Niall a su lado.
Aunque a Liam realmente no le importaba, porque prefería ver a su jefe siendo finalmente feliz después de encontrar la luz en su vida ahora que Niall estaba con él.
Además, Harry y Niall eran dos personas bastante comprometidas con su trabajo, así que mientras el trabajo se realizara y la empresa continuaba sin problemas, Liam estaba contento.
Así que las semanas siguieron corriendo, y los dos muchachos se convirtieron en inseparables. No desayunaban el uno sin el otro, y ninguno de ellos iba a la cama sin haberse deseo antes las buenas noches.
Y sin pensarlo, ya no sobrevivían sin escucharse reír, como Liam lo habían pensado, eso era indició de que ninguno de los dos se había sentido así con nadie.
Incluso, aunque Harry hubiera besado a otros chicos, por primera vez sentía un estirón en el estómago cada vez que la risa de Niall sonaba cerca de sus idos, provocándole unas inmensas ganas de presionar sus labios contra los del rubio.
Hasta las cosas más pequeñas, como cuando besaba a Niall en la mejilla cada vez que pasaba por su escritorio hacían que el corazón de Harry se hinchara de amor. Todo parecía natural, e incluso todas aquellas historias (que Harry consideraba ridículas) que hablaban de encontrar a alguien con quien te sintieras completamente tú mismo ahora parecían tan reales.
Hubo una tarde en la que Harry estaba al teléfono, preocupado mientras pasaba una mano por su pelo en señal de frustración mientras hablaba con un importante empresario, Niall se acercó para envolver un brazo alrededor de la cintura del muchacho de pelo rizado, y se quedó a su lado hasta que terminó la llamada.
Él siempre quiso consolarlo, porque ver a Harry angustiado era lo primero que quería evitar.
Y por eso era que Harry siempre devolvía el gesto cariñoso, pero a su manera, por supuesto. Así que ya se estaba haciendo bastante común que siempre estaban pensando la manera de robarse un beso para luego reírse de ello.
Una mañana, cuando Niall estaba caminando por una habitación, Harry lo vió desde el final del pasillo, y tranquilamente, tomando su tiempo y con una enorme sonrisa en la cara, sin que Niall lo viera, le plantó al rubio un enorme y dramático beso y sin más siguió caminando en la dirección opuesta como si nada hubiera sucedido.
Estaban tan obsesionados el uno con el otro, que nada mantenía a Niall lejos de Harry, y no había nada en el mundo que pudiera mantener lejos a Harry de su Niall.
Casi un mes había pasado, y sus besos aparentemente alegres han progresado a sesiones alargadas de conversaciones donde platicaban sus secretos más profundos.
Niall y Harry siempre estaban cerca, tanto que podrían pasarse besándose hasta que sus respiraciones se dificultaban y tenían que separarse para tomar aire.
Una noche, Harry había puesto a Niall contra la misma pared en la que se habían besado por primera vez, presionando su cuerpo contra el del rubio, sintiendo el calor de su lengua contra la de Niall.
Habían pasado bastante tiempo platicando, pero ahora se encontraban en una mezcla borrosa de pieles calientes y suspiros entrecortados. Aunque ninguno de ellos había estado bebiendo, estaban borrachos debido al sabor embriagante de sus labios, y al darse cuenta, Harry sintió el mismo fuego su cuello y mejillas.
“Eres mío, ¿no es así?” susurró Harry contra los labios de Niall.
El chico más alto pasó cariñosamente un dedo por la cara de Niall, y su toque se volvió mucho más íntimo cuando colocó un dedo sobre los labios de Niall esperando que respondiera.
“Si” respondió Niall sin pensar, suspirando como Harry.
Harry cerró los ojos, presionando un poco más fuerte sus labios contra los de Niall, mientras asentía.
“Y nunca me vas a dejar, ¿verdad?” preguntó Harry, separándose de los labios de Niall para ahora juntas sus narices.
Niall negó, con su mirada soñadora clavada en los grandes ojos de Harry.
Pero Niall pronto sacudió la cabeza, más fuerte que la primera vez, asegurándose de que Harry supiera que jamás lo iba abandonar.
Se inclinó, y volvió a besarlo, y Harry intensifico el beso y las mejillas de ambos se tornaron rojas.
“Bien” murmuró Harry, besando la nariz de Niall.
Con el tiempo, poco más de un mes para ser exactos, Harry se encontraba acostado en el sofá, descansando mientras sus ayudantes arreglaban la cocina después de haber cenado.
“El resumen de la jornada, ¿muchachos?” preguntó Harry desde su cómoda posición, bostezando un poco debido al cansancio.
“Todo está terminado, lo hicimos antes de lo previsto” anunció Liam orgulloso de que todo en la empresa marchara viento en popa.
“Excelente” Harry bostezó de nuevo, volviendo a colocar la cabeza sobre el brazo del sofá, “el resumen de la semana, ¿Liam?”
“Los archivos están en orden, los horarios de este mes ya están previstos, y la agenda está en orden” informó Liam. Suspiró felizmente mientras dejaba su carpeta llena de papeles encima de la mesa, dejándose caer en el cómodo sillón reclinable.
El chico más joven se frotó los ojos cansados, y bostezó por tercera vez, antes de dirigirse al rubio que estaba en el otro extremo del sofá “y el resumen del mes, ¿Niall?”
El soñoliento rubio inclinó la cabeza y le sonrió, arrastrándose sobre el brazo y las piernas de Harry hasta que pudo bajar la cabeza para besarlo. Niall casi se cae cuando los brazos de Harry se alzaron para agarrar su cintura para tirar de él hacia abajo esperando que sus pechos se tocaran, aunque Niall se las arregló para dejar un camino de pequeños besos por todo el rostro cansado de Harry.
Las mejillas de Liam se volvieron de un tono rojizo claro, porque ver a su jefe y a su compañero de trabajo ser felices era una cosa, pero verlos besarse frente a él era otra completamente diferente. Así que tomó su carpeta, y se aclaró la garganta.
“Luis llamó esta mañana” dijo, ganando la atención de los otros dos chicos. Niall se sentó correctamente, descansando la cabeza sobre el brazo extendido de Harry.
“¿Qué dijo?” preguntó Harry, suprimiendo otro bostezo.
“Finalmente confirmó la fecha del desfile en Italia, y quiere que nos reunamos con él. Tiene asientos en primera fila, y pases para la fiesta después de que el show termine”.
Liam continuó aclarándose la garganta otra vez antes de tomar un sorbo de agua, “ya he programado el viaje, así que nos vamos a Milán dentro de dos jueves, el evento se llevará acabo dos dias despues de que lleguemos"
“Oh, ya he estado en Italia” comentó Niall, volviéndose hacia Harry con una sonrisa en su rostro, “viajé a Milán y Roma cuando estaba en la secundaria”.
Niall comprobó la reacción de Harry, y vio como el moreno estaba escuchándolo atentamente como siempre lo hacía, y eso de alguna manera lo hizo reír. Y luego, se dio cuenta de que se estaba riendo sin ninguna razón y eso lo hizo reír aún más fuerte.
Liam sonrió al escuchar reír a Niall, porque sólo él podía divertirse de la situación más inesperada, aunque Harry se limitó a mirarlo con su habitual admiración.
Quería creer que Niall se reía porque él estaba satisfecho, porque entonces eso significaría que estaba contento debido a él.
Mordiéndose el labio inferior y entrecerrando los ojos, Harry miró a Niall como si estuviera mirando a un árbol perder sus hojas cuando soplaba el viento, con fascinación, en silencio y con un inquebrantable sentido de delicadeza.
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Durante el siguiente par de semanas, los tres chicos se prepararon para su vuelo a Florencia, donde luego abordarían otro avión con destino a Milán.
Harry se preguntó por qué no podían simplemente volar en su avión privado, por lo que Liam le recordó que Louis había pagado por sus boletos y sería una grosería si no los utilizaban.
Y así, dos jueves después de que Liam había anunciado el viaje, se encontraban abordando su avión por la tarde.
El vuelo fue muy tedioso, incluso en primera clase, debido a que los pasajeros estaban sollozando y quejándose de tener la nariz congestionada debido al frio clima de primavera. Pero en cuestión de pocas horas, utilizando la estrategia de Liam; dormir todo el vuelo, llegaron a Florencia a las nueve en punto.
Mientras encontraban un buen lugar donde esperar, Niall, sin saberlo, se quedó mirando al exhausto muchacho de pelo rizado desabrocharse la chaqueta, gimiendo en voz baja mientras se sentaba frotándose el puente de la nariz.
“Sólo un par de horas más, Harry, lo prometo” dijo Niall, consolando a Harry como siempre lo hacía.
Harry adormilado le devolvió la sonrisa y echó su brazo sobre el respaldo de la silla de al lado, invitando a Niall a sentarse en ella. Y una vez que Niall se sentó apoyó su hombro sobre el pecho de Harry, y fue cuando el moreno encontró consuelo en medio del bullicioso aeropuerto.
Tuvieron que esperar cuarenta y cinco minutos para su próximo vuelo, así que cuando subieron al avión que los llevaría directamente a Milán, no pudieron hacer mucho para mantenerse ocupados, excepto más que dormir durante el resto del camino.
Eran las once cuando finalmente salieron del aeropuerto y tomaron un taxi al hotel, el cual le pareció a Niall hermoso debido al diseño imperial de la arquitectura.
Aunque a Harry le gustaba que Niall estuviera entusiasmado con el arte, tuvo que darle un beso para que finalmente dejara de hablar de las columnas que sostenían los arcos del gran edificio.
“Tengan una buena noche de descanso, mañana podremos salir a conocer” murmuró Liam, mientras apagaba la luz de la habitación que compartían.
Naturalmente, Niall decidió dormir con Harry, y se pegó al cuerpo de su jefe metiendo sus pies entre los tobillos del moreno. Sintiendo el familiar cosquilleo en la mejilla a causa del pelo de Niall, Harry asintió con la cabeza y después la dejo caer sobre la frente de Niall.
Una buena noche de sueño, eso sería perfecto.
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Después de haber comido, los tres se dirigieron a las grandes plazas en el centro de la ciudad, con la esperanza de sumergirse en la vida italiana antes de asistir al espectáculo del día siguiente.
Niall incluso vio un puesto de helados y le rogó a Harry que comprara algunos, y con Liam de su parte, Harry cumplió el antojo de sus amigos.
“Gracias” murmuró Niall.
“Eres un niño” respondió Harry, lamiendo su helado de chocolate, y sonrió cuando observó que Niall tenía un poco de helado en la punta de su nariz.
El rubio cruzó los ojos con confusión y trató de lamerlo, pero sólo consiguió frustrarse más, haciendo que Harry estallara en carcajadas. Entonces, Niall inclinó la cabeza hacia el moreno, señalando que tenía que hacer algo antes de que goteara de su nariz.
Harry rodó los ojos con la intención de limpiarlo con la mano, pero al final deslizó la lengua por la nariz de Niall, ganando un maullido del rubio en agradecimiento.
“Chicos, no en público” advirtió Liam, “¿Qué pasa si hay paparazis?”
El jefe no quiso oír nada de eso, y calló a Liam empujando su helado en sus labios, chillando se risa cuando el asistente reaccionaba como loco.
Liam se limpió y negó con la cabeza, pero sonrió sin importar el gesto inmaduro de su jefe, ya que era imposible permaneces más de un momento enojado con Harry.
Más tarde, cuando los tres continuaron su paseo por la plaza y por las sinuosas calles de la ciudad, Harry no podía dejar de notar a todas las parejas que pasaban al lado de ellos.
Algunos tomados de la mano, algunos riendo sobre el hombro del otro, y Harry parecía perderse en sus pensamientos.
Miró por encima del hombro al rubio que caminaba junto a él, que mordía su cono haciendo un crujido desagradable. Pero nada podía hacer que dejara de pensar que Niall era lindo, por lo que Harry comenzó a reflexionar sobre cómo podría describir lo que eran.
No debería de obligarse a llamar de alguna manera a Niall, además de su asistente, ¿no? La relación del director ejecutivo y su asistente no debía de ser nada más que una amistad platónica, una hermandad. Pero era obvio que siempre habían quebrantado ese estereotipo, incluso antes de que se hubieran besado.
“Piazzo del Duomo es mucho mejor de lo que recuerdo” mencionó Niall a su lado.
El chico más alto sacudió la mente para olvidar sus pensamiento y se centró en lo que Niall estaba diciéndole, pero todavía se sentía distraído por todo el mundo a su alrededor.
Harry se sintió un poco tímido para siquiera mirarlo, porque cada pareja que pasaba tomada de la mano se miraban tan felices, y él deseaba eso para él y Niall.
“Tú me haces feliz” susurró Harry, preguntándose si Niall pudo oír su voz a pesar del silbido del viento y del parloteo de la multitud.
El muchacho irlandés movió un poco la cabeza hacia Harry antes de procesar lo que le había dicho, y cuando finalmente miró los ojos verdes sonrió. Niall alzó su hombro mientras seguía sonriendo, tocando su mejilla sonrojada y dándose la vuelta tímidamente.
No hubo respuesta, la inminente crisis en la cabeza de Harry le dijo que no debía de pensar así en el rubio, ya que estaba seguro que Niall era suyo y nadie más.
Aunque el recuerdo de una de las mejores noches que habían compartido inundó la mente de Harry, recordándole cuan preocupado estaba de que Niall lo pudiera olvidar, porque Harry podría no ser suficiente para Niall.
Eres mío ¿verdad, Niall?
Sí.
¿Alguna vez me dejaras, cariño?
No, nunca.
Harry se mordió el labio inferior y se quedó mirando como Niall alzaba sus manos para poner un mechón de pelo rubio detrás de la oreja. Sus dedos se cerraron sobre su nunca y movió un poco su pelo hacia afuera, para después dejar caer de nuevo la mano a un lado mientras miraba a Harry con una dulce sonrisa.
Y así, con un convocado coraje, su mano se lanzó hacia adelante, casi rozando los dedos de Niall, y los entrelazó sin apretarlos.
El rubio rápidamente se miró los dedos, viendo como Harry trataba de mantener sus manos entrelazadas.
Fue sólo un momento de triunfo para el moreno cuando Niall apretó su mano una vez antes de soltarlo, pensando que se trataba de un simple gesto.
Harry poco a poco se retractó, pero mantuvo su posición con Liam y Niall mientras doblaban una esquina para volver a su hotel. Así que Harry no se quejó ni hizo un escándalo, porque había sostenido la mano de Niall, aunque hubiera sido por un momento, ya que eso era suficiente para él.
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El trío pasó una noche tranquila en su habitación del hotel, oyendo el tenue canto de los ciudadanos en la calle mientras los vencía el sueño. La luna se volvió fina, reluciente, tan brillante como lo haría si estuviera llena.
Su ventana estaba abierta, ya que el hotel no era capaz de proporcionar el servicio del aire acondicionado toda la noche, debido a que eran edificios antiguos de Milán.
Harry miró a Niall, quien seguía acurrucado cerca de su pecho, y suspiró mientras se obligó a cerrar los ojos.
Esto debía de significar algo más pensó Harry, bostezando hasta quedarse dormido.
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El día siguiente comenzó con un adormilado Harry revoloteando sus ojos al notar que su posición y la de Niall había cambiando en algún momento durante la noche.
De algún modo habían terminado volteando hacia la ventana, con la barbilla de Niall en la parte superior del cuello de Harry. Era curioso como había pasado, y no tenía que mirar debajo de las sabanas para adivinar que sus dedos estaban entrelazados.
Harry se dio la vuelta después de disfrutar por un tiempo el abrazo de Niall, por lo que sus rostros quedaron de frente.
Era otra peculiar forma de ver a Niall despertar, y finalmente lo hizo y se rio incómodamente contra la mejilla de Harry, Niall se levantó de la cama llevando a Harry con él, para que ambos pudieran prepararse para el día.
Y una vez que habían molestado y despertado a Liam, Harry se aclaró la garganta antes de exigirle que se levantara, sonando firme e intimidante.
“Sigo siendo rudo” le dijo Harry a Niall cuando Liam lentamente se dirigió al baño, bostezando increíblemente fuerte a propósito.
"Claro” Niall resopló mientras se ponía una camisa nueva.
"Todavía soy intimidante" Harry continuó con puchero mientras se acercaba a Niall y le ayudaba a abrocharse la chaqueta.
"Me haces sentir como una chica, Harold." El rubio miró al chico más alto.
"¿Quién te ha dado permiso de llamarme Harold?" Susurró Harry, levantando las cejas.
Niall sólo le devolvió la incredulidad con sus cejas hacia arriba y riéndose justo en frente de la cara de Harry.
“Está bien” murmuró Harry, gruñendo mientras dada un paso hacia atrás “tal vez soy un poco posesivo”.
Niall suspiró, odiando cómo Harry parecía que acababa de recibir un puñetazo en el estómago.
“Hey, no te vayas a reprimir por eso” rio Niall alegremente dándole pequeños puñetazos a Harry en el pecho.
Los ojos de Harry cayeron al suelo, una vez más, incapaz de seguir mirando al muchacho de ojos azules. Pero, impulsado por el hábito de ver sonreír a Harry, Niall agachó la cabeza para poder mirarlo.
El ángulo era extraño, la forma en que inclinó la cabeza hacia un lado sólo para ver al moreno tuvo sentido cuando se acercó para darle un beso.
Sus cuerpos se enderezaron y los pies de Niall accidentalmente pisaron los de Harry, y el moreno enroscó sus dedos en el cabello del rubio, tirando ligeramente de modo que podía ganar altura, mientras las manos de Niall descansaban sobre el pecho de Harry,
Harry se relajó, y dejó que sus preocupantes pensamientos se desvanecieran, y simplemente saboreo el hecho de que las cosas con Niall parecían estar funcionando.
Fue cuando Niall comenzó a hacer sonidos jadeantes como ronroneos sobre los labios de Harry que Liam salió del baño y se detuvo en seco, listo para dar la vuelta y caminar hacia otro lado.
“Oh, por el amor de dios, si quieren tener tiempo para seguir recorriendo Milán, tendrán que guardar eso para más adelante”:
Sorprendido por la repentina explosión de Liam, Harry golpeó con el codo varios vasos de agua que se encontraban en la mesa al lado de ellos.
“Henry” llamó Harry de inmediato, y luego abrió los ojos cuando los otros dos muchachos comenzaron a reír.
“Mierda”
“Te tocará limpiarlo, compañero” dijo Liam riendo, mientras se acercaba a su maleta para vestirse.
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Otro día, otro millón de dólares, y el joven director ejecutivo estaba disfrutando Milán mucho más de lo que esperaba. Sin embargo, hubo una parte del día en el que un par de docenas de palomas siguieron a los tres muchachos, especialmente al moreno de pelo rizado.
Al ver que Niall estaba molesto, Harry les ahuyentó con pequeñas patadas en el aire, lo suficientemente sutiles como para no atraer la atención de la gente, pero pronto fueron invadidos por más y los muchachos terminaron escondiéndose bajo el frente arqueado de una catedral.
Más tarde, cuando el sol estaba a punto de ponerse, Harry, Liam y Niall tomaron un taxi de vuelta a su hotel para prepararse para el desfile. Tuvieron el tiempo suficiente para vestirse con los trajes de diseñador que Harry había ordenado.
Una vez que llegaron, Liam recibió una llamada de un muy emocionado Louis Tomlinson, mientras se abrían paso entre los flashes de las cámaras y reporteros acosando la fachada del edificio.
“¡Harry, Liam, los he extrañado tanto!” exclamó Louis, envolviendo sus brazos alrededor de ellos dos mientras mencionaba como le había ido en su viaje por España.
“Niall” le sonrió Louis, atrayéndolo para abrazarlo, “yo tenía razón”.
“¿Acerca de qué?” preguntó Niall, metiendo las manos en los bolsillos.
Louis no respondió, y en lugar de eso levantó la barbilla del rubio con el dedo y arrugó la nariz, haciendo que Harry se estremeciera un poco, antes de volver su atención al teléfono cuando acompaño a los muchachos a la pasarela.
La habitación era absolutamente enorme, lo suficiente para adaptarse a varios cientos de personas, contaba con una larga pasarela de cien pies y vestuarios en la parte posterior. Las sillas están alineadas y la gente comenzaba a sentarse en sus asientos reservados.
Louis los acercó a la primera fila, como había prometido. Se sentaron y miraron como el resto de los invitados entraban a la sala, algunos de ellos eran estrellas y Niall ni siquiera notó que Harry saludaba a algunos de ellos cuando entraron a la sala.
“Vamos a ver la nueva colección de primavera de Donatella Versace” le susurró Louis en el oído a Harry.
“He oído que es estrafalaria, pero convincente de todos modos” continuó Louis.
“¿Moda para hombres, mh?” repitió Harry distraídamente, tarareando para si mismo mientras jugaba con sus dedos, explorando el salón cuando las luces finalmente se apagaron.
“Absolutamente, yo mismo hablé con Donny” Louis rio suavemente por el apodo, y para total sorpresa de Harry, se refería nada menos que a Versace “y dijo que estaba entusiasmado con la contratación de nueva gama de modelos para mostrar la rejuvenecida vitalidad de su nueva línea de ropa”
“Jóvenes modelos, ¿eh?” repitió Harry una vez más, dando golpecitos con el pie, ya que no estaba seguro de por qué se sentía inquieto.
“Si, varios de ellos son Ingleses, pero la mayoría son Italianos”.
“Modelos” murmuró Harry de nuevo confundido, y sintiendo aun una sensación de profunda ansiedad en el estómago por alguna razón desconocida.
Las cambiantes luces de la habitación se detuvieron, permitiendo que los últimos invitados tomaran asiento.
De repente, las luces se apagaron completamente, sumergiendo a la multitud en lo que parecía ser un mar de oscuridad. Con graves golpes, la música hacía vibrar los amplificados llenando toda la habitación.
Harry deslizó su mano en la de Niall, sintiendo la seguridad que encontraba en su suave piel.
Una multitud de luces comenzaron a parpadear en diferentes colores que combinaban al ritmo de la música. A medida de la excitación creciente en los huesos de Harry, el moreno detuvo su respiración cuando finalmente fue consiente de algo.
“Espera, Louis” Harry alzó la voz para que lo oyera, “¿jóvenes? ¿Modelos ingleses? ¿Hombres?”
“Si, ¿Por qué?” respondió Louis distraídamente.
Harry sintió una presión en el estómago, mientras que su corazón se disparaba hacia su garganta. Tragó saliva nerviosamente, reclinándose en su asiento mientras su respiración se volvía irregular y entrecortada.
Es mejor que—que esto no sea lo que yo creo que es— Harry tragó saliva mientras su mente disparaba un sin fin de pensamientos.
Niall notó su angustia, y la sensación temblorosa de la mano de Harry.
Harry miró a Niall, con los ojos llenos de miedo.
El rubio apretó su mano para consolarlo, mirando a Harry mientras le dedicaba una sonrisa tranquilizadora, con la esperanza de calmarlo.
Asustando al moreno, las luces a lo largo de los bordes de la pasarela se encendieron.
El espectáculo estaba a punto de comenzar.














