Acompaño al Escritor a un evento. Saco un vestido elegante del paquete que me entregó mi vecina y me disfrazo con el aspecto que todo el mundo espera de la esposa de un escritor.
Cuando llegamos, los demás parecen contentos de vernos. La editora luce perfecta, ella no va disfrazada, ella tiene lo que se dice estilo, un sello propio; es una mujer auténtica.











