Siempre sé como continuar.
Aquella monotonía estaba acabando poco a poco conmigo, y yo sin darme cuenta, me estaba ahogando en una tristeza que no se veía a simple vista, no la demostraba, mas sentía como quemaba mi pecho. No sabía con exactitud ah que se debía aquél sentimiento, sentía un vació que no podía llenar, una incertidumbre constante. Mas sin embargo, tenía que sacar fuerzas para continuar, me hallaba en un mundo que no espera a nadie va con prisas, y poco le importaba las penas y melancolías de una joven insignificante. Tal ves también era la soledad que me consumía, rodeada de gente pero a su vez tan sola como la luna sin sus estrellas, poco o nada le importaba esa gente lo que sentía en aquél momento, me veían y yo los veía a ellos. No obstante, sus miradas se sentían tan heladas, que sentí que congelaban aun más mi corazón. Sus miradas no irradiaban luz, solo irradiaban para mi incertidumbre y desprecio. Mas no me importaba ya que ya había estado aquí tiempos pasados, y siempre sabía como continuar, sola tratándome de no dejarme caer al abismo, ya que tenía la plena convicción de que nadie me sacaría de allí.
















