Aquí estoy otra vez, atrapado en lo más profundo del abismo, sintiendo cómo me falta el aire y cómo mi corazón, roto en mil pedazos, sigue sangrando. No hay ni rastro de una luz al final del túnel, ni una mano amiga que me ofrezca un salvavidas para salir de este lugar oscuro. Lo único que queda de mí es un alma fracturada, hecha trizas, y no estoy seguro de si algún día tendré la fuerza o el valor para recomponer cada pedazo.
Me pregunto si podré volver a ser la persona que era, o si estos fragmentos de mí quedarán perdidos para siempre en este vacío que parece interminable. Es difícil encontrar esperanza cuando todo lo que me rodea parece tan lejano e inalcanzable, pero, a pesar de eso, sigo buscando la manera de reconstruirme, aunque no sepa aún cómo hacerlo.