El problema es que ellos quieren una relación casual, y nosotras (en la mayoría de los casos) un amor bien correspondido.
Ellos quieren sexo casual y nosotras el bello cuento a media luz romántica, con velas y pétalos de rosas.
Ellos quieren una cama y no quedarse a dormir porque temen enamorarse muchas veces, y nosotras queremos que se queden a velar nuestro sueño, mientras nos abrazan.
Ellos una visita a un hotel con condones de sabores y nosotras una cena romántica o cine.
Cuando entiendes la estrategia y juegas con las mismas cartas que ellos, sales siendo la hija de puta, la visceral, la mala del cuento porque él se enamoró mientras tú estabas bajo sus normas de no inmiscuir sentimientos...













