Todo fluye desde tú voz canora,
Enaltece espejismos entre mis sueños húmedos que saben a gloria,
el cuerpo arde entre tus manos expertas,
Y el vaivén me lleva, me lleva, me lleva,
Del paraíso hasta el infierno.
Tu mirada asalta él hambre de mis labios,
Torturas las aureolas de mis pechos impacientes,
Mientras tu incesante rudeza me moldea
Abre cada zona de mi necesitada agonía
Esa sonrisa feroz destroza mi cordura.
Reclama control.
Mientras haces que yo lo pierda por completo,
Tu ímpetu toma forma de lentas y firmes embestidas,
Cada una, cuán más crueles atomizan mi interior,
Lo vuelven cobijo de esta lujuria,
Camino a la perdición.
Das todo lo que mi mente reclama,lo que mi cuerpo desea,
Y con ello te apropias de cada rincón de mí ser,
¡Cuántos deseos en una noche!
Cuantas sensaciones que me elevan en una tormenta de placer,
Como una pequeña y frágil pluma
A la merced del implacable y salvaje viento.
Cuántas marcas en un solo lugar.
Tuya,
Tuya y de nadie más.
















