La ambición del Gobierno Thatcher estaba hasta cierto punto relacionada con la derrota de Ted Heath. Pero tenía mucho más que ver con la determinación, por decirlo suavemente, de poner al movimiento sindical en su sitio. Y la estrategia más obvia de hacerlo es enfrentarse y derrotar a los mineros. Porque sabían -como lo sabía cualquiera que pensara en ello- que las repercusiones de derrotar a los mineros serían substanciales en el resto del movimiento obrero, como así fue.
Owen Jones
















