Llevo 10 años llorando por la desaparición de mi hijo: Nubia Suárez
La primera incursión de los paramilitares en el municipio de Sitionuevo, Magdalena, marcó para siempre a la familia Gutiérrez Suárez, el 8 de julio de 2001, cuando unos 20 hombres armados se llevaron a Pedro Manuel, de 36 años, para no regresarlo jamás.
Su hermana Marobis recuerda que ese día se rumoraba en el pueblo sobre una ‘limpieza social’ que harían por la noche. La ‘lista negra’ era vox pópuli y Pedro Manuel estaba tranquilo porque era un hombre de bien y su nombre no aparecía en el panfleto.
“En la tarde, un amigo le dijo preocupado que los ‘paracos’ estaban próximos a meterse, y él respondió: el que nada debe, nada teme”, cuenta Marobis.
Pedro Manuel no le dio mayor importancia al rumor y se acostó en su cuarto a ver películas con su mujer y sus cuatro hijos.
A las 11:30 p.m., un camión que había dado vueltas por el ribereño municipio desde la mañana, se estacionó frente a la vivienda y un grupo de desconocidos derrumbó la puerta.
“Mi hermano se acababa de dormir y el ruido lo despertó de inmediato. Trató de escapar por el patio, pero lo tenían rodeado. Lo agarraron entre varios hombres y como opuso resistencia lo privaron de un culatazo”.
Inconsciente, fue embarcado en la estaca del camión, en el que llevaban a la fuerza a otro habitante del pueblo. Arrancaron sin que los vecinos que se percataron del hecho pudieran evitarlo.
La siguiente parada del camión fue en Simón Bolívar, el último barrio del pueblo, de donde se llevaron a tres miembros de la familia Manga Mercado, dos hombres y una mujer. Esta última empezó a gritar y fue asesinada a balazos y arrojada en el puente Aguas Negras, la frontera entre Sitionuevo y el municipio de Remolino.
Desde esa noche, Nubia Suárez, la madre de Pedro Manuel, dice que en estos diez años no ha dejado de llorar ni un solo día por la pérdida de su hijo, “una víctima inocente de un problema entre los Manga Mercado y el alcalde de ese entonces, Hernán Navarro”.
Indica que con el paso del tiempo se supo que el Mandatario tenía nexos con el Frente Tomás Freyle Guillén, adscrito al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, al cual le pagó para que desaparecieran a esas personas, con el argumento de que eran colaboradoras de la guerrilla.
Así lo confesaron en versión libre los desmovilizados Miguel Ramón Posada, alias Rafa, y Ever Mariano Ruiz, alias Coyará, quienes revelaron que el Alcalde y su hermano Julio le dieron una camioneta al Comandante del Frente, a cambio de ese “trabajo”.
“A mi hermano y al otro joven se los llevaron para despistar, porque el problema era con los Manga Mercado por una denuncia que le habían puesto ante la Fiscalía al Alcalde, ya que él les había ordenado a unos hombres armados que los golpearan, un Día del Padre”, asegura Marobis.
Culminado su período en la Administración Municipal, Navarro fue asesinado en 2005 en Palermo, presuntamente por las AUC, debido a que intentó formar un grupo delincuencial en Barranquilla.
Tras el crimen, los mencionados desmovilizados reconocieron que habían ultimado a garrotazos a los cuatro hombres, luego los desmembraron y sepultaron en una fosa común en una finca en Pivijay, pero hasta hoy no han logrado dar con el sitio.
“El dolor que estoy sufriendo es doble porque ni siquiera he podido darle cristiana sepultura a mi hijo”, dice Nubia.